Roal Dahl cierra su fábrica de ‘chocorelatos’

Bautizado Roald en honor al explorador noruego descubridor del Polo Sur, Dahl era un gigante bonachón de dos metros, con un corazón generoso y un alma de niño peleón que supo vislumbrar una premisa corta, clara, concisa e imperecedera: ‘Para el niño los adultos son sus enemigos’.Partiendo de ella, Dahl creó todo un universo de literatura infantil que a día de hoy continúa siendo un destacado referente de la literatura infantil.

Emulando a su predecesor Amundsen, Dahl fue un explorador nato, que protagonizó una vida plagada de anécdotas y vivencias singulares que plasmaría en sus relatos.

Espíritu aventurero

Así tras terminar el colegio, una experiencia ‘non grata’, habida cuenta de que pasa su infancia en un internado inglés, en el que sufre la brutalidad del sistema educativo británico, suculenta materia prima para sus relatos pero no así para su propio disfrute, decide dar rienda suelta a su espíritu aventurero. Más amante del boxeo que de los estudios, a los 18 años contraviniendo los deseos de su difunta madre abandona la universidad y atendiendo a su espíritu aventurero, el joven Dahl se hace explorador. Parte hacia Terranova, isla canadiense al otro lado del Atlántico, donde pasa tres semanas. Pocos años después se emplea en la compañía petrolífera Shell, que le destina a Tanganika,donde reside hasta 1939.

Con solo 23 años se alista en la Royal Air Force inglesa para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Desde su base africana, en Nairobi lucha en Egipto, Libia y Grecia. Hasta que en 1940, en uno de sus vuelos se ve obligado a realizar un aterrizaje forzoso en el desierto libio, un grave accidente en el que se fractura el cráneo, se rompe la nariz y pierde la vista. Hospitalizado siete meses en un hospital de Alejandría, esta tragedia marca su vida para siempre.

Nace la vocación literaria

Tras colaborar con el servicio de inteligencia británico bajo las órdenes de Churchill, en 1942 es nombrado agregado de la embajada de Washington y descubre su vocación literaria.

A los 26 años alumbra a sus primeras criaturas, Los gremlins , un relato infantil que hace historia. Escrito para la factoría Disney, finalmente no sale a la luz.

Roald Dahl junto a Walt Disney y  Los Gremlins, publicado en 1943
Roald Dahl junto a Walt Disney y Los Gremlins, publicado en 1943

Después se centra en relatos para adultos caracterizados por el humor negro y el gusto por lo macabro. El avispado director Alfred Hitchcock adaptaría varios de ellos en su serie televisiva Alfred Hitchcock presenta, Cordero asado (1953), la historia de una mujer, aparentemente feliz en su matrimonio, que asesina a su marido con una pierna de cordero, sería uno de ellos y años después volvería a la gran pantalla adaptado por Pedro Almodóvar en ¿Qué he hecho yo para merecer esto ? (1984), con Carmen Maura como ‘abnegada’ esposa y un jamón como arma homicida.

No obstante publicaciones estadounidenses como Harper’s Magazine o The New Yorker los rechazará al considerarlos demasiado truculentos.

Este no será uno de sus primeros contactos con el cine, Dahl también escribirá grandes guiones paray televisión, entre los que destacan los de películas como James Bond, solo se vive dos veces o Chitty Chitty Bang Bang, Bang, basadas ambas en obras del también escritor en lengua británica Ian Fleming.

Entretanto, Dahl, a los 37 años, se ha casado con la que será su primera esposa, la actriz Patricia Neal que en 1965 víctima de un infarto cerebral se quedará paralítica y muda durante el embarazo de su quinto hijo. El escritor la apoyará durante su recuperación, pero la pareja acabará divorciándose.

El matrimonio concebiría cinco hijos, una de las niñas, morirá de encefalitis y su único vástago tras sufrir un accidente de automóvil contraerá una hidrocefalia. A raiz de ello, Dahl se comprometerá con los pacientes de esta enfermedad y contribuirá a la construcción de una válvula para su tratamiento.

Las historias que narra a sus hijos durante este duro periodo cada noche antes de acostarse le animarán a retomar su dedicación a la literatura infantil.

Roald,  padre entregado
Roald, padre entregado

James y el melocotón gigante, publicada en 1961 será la primera, le seguirán obras magistrales como Charlie y la fábrica de chocolate (1964) , El superzorro (1970), Danny, el campeón del mundo (1975), La maravillosa medicina de George (1981), El gran gigante bonachón (1982) , Las Brujas (1983) o Matilda (1983).

La brillante Matilda tal y como la concibió papá Dahl en 1983
La brillante Matilda tal y como la concibió papá Dahl en 1983

Denostado por algunos pedagogos por poco adecuados para los niños, lo cierto es que los relatos de Dalh no son sino una adaptación de los arquetipos de los tradicionales cuentos de hadas que reelabora a su criterio.

Y lo hace con maestría, porque papá Dahl sabe como nadie buscar las ‘cosquillas del miedo’ de sus lectores infantiles y epatarles con sus finales tan sorprendentes como crueles provocando al unísono el pavor y la risa.

Dahl, tenía un alma de niño que hacía de sus relatos una invitación a la independencia y la crítica.

El gran maestro del relato infantil del pasado siglo contaba con la clave del éxito: ‘Si vas a escribir libros para niños debes ponerte de su parte y enfrentarte a los adultos. Este es el único secreto’.

Cuentan que en las últimas décadas de su vida, Dahl escribía en una butaca junto a la que se encontraba una bola confeccionada con el papel de plata integrada por todos los envoltorios de los chocolates ingeridos en su juventud.

El padre de Charlie Bucket y Willie Wonka no podía ser menos.

Fotograma de Charlie y la fábrica de chocolate', estrenada en 2005, bajo la batuta de Tim Burton fue la segunda adaptación cinematográfica de la novela homónima escrita por Roald Dahl en 1964
Fotograma de Charlie y la fábrica de chocolate’, estrenada en 2005, bajo la batuta de Tim Burton fue la segunda adaptación cinematográfica de la novela homónima escrita por Roald Dahl en 1964

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