Rolling Stones, la sopa de cabeza de cabra vuelve a hervir

Las postreras semanas de 1972, los Rolling Stones estaban experimentando un diferente tipo de exilio. Y el triunfo llegó en la adversidad a la banda de rock and roll más grande del mundo. El sonido de esa victoria está contenida en las reediciones deluxe de Goats head soup (Polydor) que se publican ahora.

El extendido caos de su anterior álbum había desembocado en una indiscutida obra maestra, en la decadente majestuosidad de Exile on Main St. Focalizado, y se puede interpretar este término libremente, en el sótano improvisado de la casa de Keith Richards en Nellcôte, cerca de Niza, aquel LP tenía sus orígenes en 1970, antes de que los Stones se rompieran desde un punto de vista creativo; rotos ya lo estaban en otro sentido al haberse convertido en unos exiliados fiscales.

Goats head soup fue un plato totalmente diferente, aunque en un aspecto estaba menos enraizado que su predecesor. Grandes porciones se habían cocinado en Kingston, Jamaica, pero otras lo habían sido en Londres y Los Ángeles. Y todo ello mientras Keith, en particular, era persona non grata en muchos departamentos de inmigración. Alguno de sus textos para el nuevo disco acabaría siendo escrito, de todos los lugares incongruentes posibles, en Suiza, comenzando así el proceso que se convertiría en norma para él y Mick Jagger: cada uno crearía sus ingredientes separadamente, estuvieran donde estuvieran físicamente ellos dos en ese momento.

(Mick Jagger, en una imagen del 2019 Kurt Krieger – Corbis / Getty)

MICK JAGGER

Me gusta ampliar el álbum con temas que permanecían inéditos pero escuchas el disco original y te das cuenta de que aún se mantiene”

“Fue el primer álbum en que Mick y yo tuvimos que tratar directamente con la idea del exilio”, comenta Richards desde su casa de Connecticut en un momento de este verano de 2020. “Cuando hicimos Exile on Main St , estábamos preparados para irnos , vivíamos todos en mi sótano e hicimos lo que hicimos, pero estábamos juntos físicamente. Cuando nos pusimos con Goats head soup, Mick y yo, bueno toda la banda, estuvimos durante un tiempo esparcidos por diferentes partes del mundo. Así que tuvimos que explicarnos cómo se escribían canciones porque ya no nos encontrábamos uno en el bolsillo del otro como hasta entonces, por así decirlo”.

“La mayor parte de él fue grabado en Jamaica, y obviamente es muy diferente a Exile”, dice Jagger, vía Zoom, desde la Toscana. “Pero Exile era esa cosa expansiva, [y] fue grabada durante un largo periodo de tiempo. Goats head soup está un poco mas centrado en lo que grabamos en Kingston. [Pero]Realmente no recuerdo haber tenido una charla diciendo ‘OK, vamos a hacer un disco que sea diferente’, no creo que lo hiciéramos así”.

Las sesiones jamaicanas tuvieron lugar en el estudio Dynamic Rounds de Kingston, muy usados por los artistas que en ese momento estaban situando el reggae en el mapa global, muy especialmente Bob Marley y Jimmy Cliff. Richards, que había estado en la isla durante unos días en 1969, se enamoró de su cultura, y eso aunque su ‘empapamiento’, como él lo llama, viniera más tarde. De entrada, sesiones con habituales Stones de confianza como Billy Preston, Nicky Hopkins y Bobby Keys. “Los gatos”, como Keith los denomina.

Las canciones que emergieron, en Kingston y posteriormente, fueron una amplia muestra del gran lexicon compositivo de Jagger y Richards, desde la penetrante Winter de Mick (“he estado quemando mi campana, libro y vela”) al lamento drogadicto de Keith Coming down again (“¿dónde están todos mis amigos?”). En su vocabulario rockero, había el pavoneo de Dancing with Mr. D y la sacudida de (Doo Doo Doo Doo Doo) Heartbreaker. No solo eso, pocos excepto los Stones tendrían los cojones de escribir una canción sobre sus vidas privilegiadas y titularla Starf***er. La cumbre de la cosecha, para muchos, fue el single principal Angie , una balada emocionalmente tensa y bellamente elaborada. Richards recuerda escribiéndola en una clínica en Suiza, casi el único país que lo acogería. “Todos me decían ‘Angie es realmente potente, tío’”, comenta. “Pero realmente no puedo acordarme de cómo funcionaban nuestras mentes para poder decir “sí, este es el single’. En cualquier caso, muy astuto”.

Keith Richards, en una imagen del 2019
Keith Richards, en una imagen del 2019 (Kevin Mazur / Getty)

KEITH RICHARDS

‘Goats head soup’ fue el primer álbum en que Mick y yo tuvimos que tratar directamente con la idea del exilio”

Medita Jagger: “Sí, la canción que dio el tirón no tenía nada que ver con Exile, ¿verdad? Angie era una bonita balada con cuerdas, así que si vas a por el tema que tira del álbum te encuentras con algo que no puede estar más lejos de la música de Exile. Pero nosotros ya habíamos hecho antes baladas que habían tenido éxito. Siempre deseé poner cuerdas en ella y sacarle su potencia de esa manera”.

Ese potencial vio cómo Angie alcanzaba el número uno en el Billboard Hot 100 en la semana de octubre que la banda completaba una gira europea de 42 fechas. De esta gira, en la edición ampliada del álbum que ahora se publica, el tema Brussels affair refleja una velada sin tregua y la penúltima parada de aquel tour. Y es que la renovada expectación por Goats head soup es bastante más que una apreciación reconfirmada de aquel trabajo original , que poderoso sí lo es.

También hay otros elementos novedosos. Tanto los cognoscenti como los nuevos admiradores de los Stones han podido ya compartir su deleite por Scarlet , un track impregnado del folclore de los Stones, su supuestamente perdida colaboración con Jimmy Page y otros. Grabada en 1974 en el estudio de grabación que el futuro Stone Ronnie Wood tenia en su sótano, se edita ahora oficialmente y puede ser ampliamente degustada por primera vez. La centelleante Scarlet aparece hombro con hombro con estas otras piezas históricas, y coge sitio junto a las también recién aparecidas Criss cross y All the rage entre las golosinas que contiene los diferentes set boxes que se van a editar de Goats head soup.

No molesta que el llamativo vídeo de Scarlet muestre una performance del actor británico que está más de actualidad, Paul Mescal, de la serie Normal people . La relevancia contemporánea del tema está reforzada por unos remixes muy 2020 de The War on Drugs, The Killers y Jacques Lu Cont. “Yo simplemente reimaginé la canción como si hubiera tenido a Mick, Keith y Jimmy en la habitación junto a mí”, dice Adam Granduciel, de The War on Drugs.

El proceso de redescubrimiento de la pieza le era familiar a Jagger de anteriores ediciones deluxe de los Stones , como Some girls y, también, Exile on Main St., que regresó al número uno en el Reino Unido en su reedición en 2010. “Siempre me han gustado esas canciones”, dice, “pero no estaban acabadas. Ahora puedes hacer [más fácilmente] que las cosas suenen bastante mejor de lo que uno estaba acostumbrado a poder hacer entonces”.

“Sonoramente, siguen sonando como si las hubieras grabado entonces, incluido si entonces ya no eran perfectas”, continúa Mick. “Pero creo que estas tres canciones está todas arriba con el resto que forman el disco, y también creo que están al mismo nivel”.

Los recuerdos varían de las sesiones de Scarlet, pero Page es muy claro sobre su papel. “Woody vivía en una casa llamada The Wick, en Richmond [oeste de Londres], y tenía un estudio de grabación en el sótano”, recuerda vía FaceTime. “Me dijo que había un invitado para hacer una sesión, y se trataba de Keith, y que Ian Stewart iba a estar allí. Así que pensé ‘esto va a ser realmente grande, vayamos’. “Ronnie realmente no tocó allí”, continúa Page. “Keith vino, puso en marcha su equipo y yo cogí mi guitarra. Había un batería y un ingeniero que no conocía. Rick Grech, el bajo, le conocía, por supuesto conocía a Keith y también a Stu. Así [Keith] comenzó a puntear para ilustrar de qué iba. Obviamente puse mucha atención en lo él estaba haciendo , y entonces hizo un riff que acompañaría con un ‘contra-flow’”. Mick añadió su dinamitera voz solista en otra sesión al día siguiente, y una devastadora nueva-pero-vieja, vieja-pero-nueva gema de los Stones había nacido. El conocimiento que tenían los Stones de Page, y viceversa, ya era un hecho incluso antes de la propia formación de los Stones, cuando él, Mick y Keith se conocieron en un festival de blues. “[Jimmy] era amigo de Ian Stewart, incluso antes de que juntáramos a los Stones”, confirma Richards. Page tocó entonces en las algunas sesiones de que realizaron 1960 y añadió un solo a One hit (to the body) , del álbum Dirty work de 1986. Led Zeppelin también hizo uso a menudo del Mobile Studio de los Rolling Stones, especialmente en su álbumes II y III, y grabaron en la casa de campo de Mick. “Hay un gran respeto mutuo”, afirma Page. “Estoy encantado de que esto salga”.

De las canciones hasta ahora inéditas, Jagger recuerda Criss cross. “Mick Taylor tocando en ella el bajo de forma muy cool, y yo tocando la otra guitarra. No sé por qué no la incluimos en el álbum, estaba casi acabada”. Describe All the rage, de línea Brown sugar, como “una pieza de rock muy Rolling Stones”. “Muy Rolling Stones” es una manera de resumir Goats head soup. Pero fue, y continúa siéndolo, un disco que continuó la evolución sin fin y su incorporación natural de soul, funk, blues y country en su mezcla rockera.

Cuarenta y siete años más tarde, el proceso de presentación de Goats head soup a un público nuevo, y reintroducirlo a millones de devotos, es sobre todo una cuestión de perspectiva, incluido para los miembros de la banda. “Me gusta ampliarlo descubriendo estas canciones que permanecían inéditas”, asegura Mick Jagger. “Pero el disco original todavía se mantiene”.

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