Sanmao, la mujer que convirtió la dictadura franquista en un paraíso exótico en China

Nació en Chongquing a orillas del Yangtzé en 1943; se casó con un submarinista madrileño y barbado de nombre <strong>José María Quero</strong>; vivió en el…

Nació en Chongquing a orillas del Yangtzé en 1943; se casó con un submarinista madrileño y barbado de nombre José María Quero; vivió en el Sáhara de la Marcha Verde; escribió relatos semiautobiográficos por fuerza exóticos que se traficaron en la trastienda del régimen comunista como maná; convirtió la España gris de los últimos años de la dictadura en un terreno extraño, exótico y casi sagrado, y murió (¿o se suicidó?) en Taiwan asediada por el cáncer en 1991. Todo eso hizo Sanmao, conocida también como Echo Chen y cuyo nombre de nacimiento fue Chen Ping. Y todo eso cuenta en un delicado puzle de sugerencias, imágenes y cristales rotos el fascinante documental’Sanmao: la novia del desierto’, firmado por Marta Arribas y Ana Pérez de la Fuente, que se estrena este viernes.

Cuenta Arribas que todo empezó con una frase: «¿Conocéis la historia de mi tía china?», le dijo una amiga. Cosas de sobrinas orgullosas. «Cuando acabó de contarla, me pareció increíble que no fuera de dominio público. ¿Cómo es posible que nadie me haya hablado nunca de ella?» recuerda y se recuerda sorprendida la directora. De lo narrado por la sobrina del gran amor español de Sanmao, además de un relato lleno de aventuras increíbles, emanaba intacto el recorrido por la vida de un mujer esencialmente libre. Sanmao llegó a España en la década de los 60 tras sufrir algo más que un simple desengaño amoroso. Su familia conocía al que era cocinero de la embajada de Taiwan en España y que con el correr del tiempo se convertiría en el propietario del primer restaurante chino en España. Y allí que fue. Su llegada al burgués Barrio de la Concepción fue recibida con curiosidad por todos y con entusiasmo por uno. José María, entonces poco más de un adolescente, cayó rendido y se prometió a sí mismo y a Sanmao no tanto amor eterno como la espera necesaria para que esa pasión pudiera consumarse en regla. Y para toda la eternidad.

José María Quero y Sanmao.
José María Quero y Sanmao.

Pasaron años, ella se fue, a punto estuvo de casarse ahora con un alemán, el alemán murió el día antes de la boda, volvió a España y el reencuentro. «Ella tuvo una vida exageradísima. Fue una mujer completamente libre y eternamente inadaptada a cualquier tipo de norma o convención social. Por eso resulta a la vez tan fascinante como vertiginoso todo. Y probablemente ahí se encuentre la raíz de su éxito posterior. Sus escritos no son autobiográficos, pero toman su propia vida como referencia. Y esa especie de autoficción sin ningún tipo de límite acabó por convertirse en el anhelo de toda una generación de chinos. Sus primeros relatos se hicieron famosísimos en Taiwan y se empezaron a leer a escondidas en la China comunista. Ella era y representaba todo lo prohibido por una sociedad anclada en sus valores tradicionales y sometida por un régimen autárquico», reflexiona la directora.

A principios de los 70, la pareja de Sanmao y José María se traslada al Sáhara Occidental. Él, en calidad de submarinista en la industria de los fosfatos, y ella, como eterna vagabunda, ahora en El Aaiún. Una china en el desierto. De la experiencia surgiría intacto su colección de cuentos más conocida y con traducción en español: ‘Diarios del Sáhara’ (editorial Rata). La película junta imágenes documentales de lo que fue el Sáhara español con filmaciones amarillentas de la pareja, a la vez que intenta reconstruir lo irreconstruible mediante el uso de la animación en unos casos o con el recurso de extractos de la delicadísima versión que de ‘El Principito’ rodó Arunas Zebriunas en 1966 en otros. Y todo ello guiado por la voz profunda y ligeramanete rota de Lucía Jiménez para dar cuerpo a un espíritu en eterna fuga. «Ella tenía un lado muy oscuro y otro muy luminoso. Es imposible dar con una única Sanmao que se escondía a la vez que se mostraba en sus escritos. Por eso la estructura en ‘patchwork’ de la cinta», aclara Arribas.

La vida continúa y, tras la abandono del Sáhara por España, la pareja vuelve. Pero no a Madrid, sino a Canarias. Allí vivirán el éxito desde la distancia: una celebridad en China, completamente desconocida en España. Y así hasta que en 1979, en un accidente fatal mientras buceaba, José María murió. Ocurrió en Playa del Hombre, en Gran Canaria. Lo que sigue es una sucesión ininterrumpida de huidas castigadas por la tristeza y la pérdida. Se diría que el mito de Sanmao crece a la misma velocidad que su agonía. El documental se detiene en la película ‘Red dust’, que Ho Yim rodó con la vida de nuestra heroína como escenario. En eso y en sus posteriores romances por fuerza fallidos. En eso y en un fama que se mantiene intacta y que alcanzó su cenit cuando sus libros dejaron de estar prohibidos en el continente más poblado del planeta. En eso y en, finalmente, su muerte trágica y oscura.

«Sanmao fue un icono de la libertad, de celebración de la mujer sin ataduras. Nada más exótico y libre que una mujer casada con un español con barba y en mitad del desierto», dice Arribas. Y corrige: «Quizá en España, no, pero en China…». A la placa que queda como testimonio de su presencia en la Playa del Hombre acuden con regularidad legiones de lectores. Desde el extremo Oriente al extremo Occidente. Lo exótico somos nosotros.


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