Se hizo la luz para los Casas del Cercle del Liceu

Hasta hace pocas fechas, entrar en La Rotonda del Cercle del Liceu era penetrar en un lugar fascinante a la vez que ocularmente incómodo. Los doce cuadros que Ramon Casas pintó al despuntar el siglo XX, cuando se prestó a diseñar y decorar esta antigua sala de juego del club, parecían no querer dejarse ver en todo su esplendor.

Y no es que las luces no hubieran sido estudiadas, al contrario, eran alógenos Ojo mágico, el sistema de iluminación dramática ideado para obras de arte que enmarca el lienzo y da la sensación de que la luz sale del cuadro. Sin embargo no evitaba reflejos en el óleo y dejaba a oscuras la sala…

Actualmente en todos los museos

Los doce cuadros de La Rotonda eran los que más necesitaban cambiar a las luces led con tecnología Ojo mágico

Pues bien, si algo le faltaba al sistema de iluminación para hacer justicia a estas joyas del Modernisme lo acaba de solventar Jordi Bometón, el antiguo técnico de Biosca Botey que instaló esos mismos alógenos en el Cercle del Liceu hace décadas y que con la actual mejora ha resaltado de manera espectacular la colección pictórica del club. ¿Cómo? Utilizando luz led, como hacen actualmente muchos museos, con un sistema que permite mover los focos por ordenador, con lo que se gana en precisión a la hora de dirigir la luz y resaltar los elementos o rasgos más interesantes.

Ball de tarda, también de Ramon Casas, en la antesala del restaurante del Cercle del Liceu. Es uno de los cuadros que más ha ganado con el cambio de iluminación
Ball de tarda, también de Ramon Casas, en la antesala del restaurante del Cercle del Liceu. Es uno de los cuadros que más ha ganado con el cambio de iluminación (Àlex Garcia)

“El hecho de que a esta tecnología se haya incorporado el led le da una dimensión distinta y superior”, apunta Francisco Gaudier, presidente del Cercle del Liceu, entidad que cuenta ya con 1.036 socios. Los últimos 15 se han registrado desde septiembre, en plena pandemia, lo que refleja la buena marcha del club y da cierta confianza para hacer planes futuros. Como esa renovación en la iluminación de la Rotonda, para la que ya se había hecho hace tiempo un presupuesto.

Había que hacer mayor justicia a esos lienzos en los que Casas se inspira de una u otra forma en la música y reproduce desde un palco y la antesala del Liceu a una verbena popular, pasando por el público de los musicales del Teatre Novetats, un coro de monjas o el famoso L’automòbil, escena nocturna con mujer al volante –revolucionaria para la época– en cuyo fondo se adivina el pabellón del Cercle del Liceu en la Exposición Universal de 1888, con una orquesta tocando. La única limitación que tenía la entidad para llevar a cabo la reforma es el elevado coste económico del material. De ahí la importancia del mecenazgo particular.

Mecenazgo particular

“Comenzamos gracias a uno de los socios, Joan Uriach, que quería reiluminar esa sala. Y la diferencia fue tan abismal que dijimos de poner en valor toda la colección”

“Ha sido gracias a uno de los socios, Joan Uriach, que quería reiluminar esa sala, que comenzamos a hacerlo. Y la diferencia fue tan abismal que dijimos de poner en valor toda la colección”, apunta el presidente del club. “Los Uriach Torelló, familia de coleccionistas, son los grandes mecenas de todo esto, y no hay tantos que a nivel individual tengan ese tipo de gestos”, añade.

La Sargantain, de Ramon Casas, una de las joyas del Modernisme que da la bienvenida al visitante en el salón principal del Cercle del Liceu
La Sargantain, de Ramon Casas, una de las joyas del Modernisme que da la bienvenida al visitante en el salón principal del Cercle del Liceu (Àlex Garcia)

Para Gaudier, los doce cuadros de la Rotonda así como el Ball de Tarda también de Casas y el Rusiñol que tiene la entidad “son realmente otros cuadros con esta nueva iluminación”. “Tienen luz propia, cambian los colores. El Rusiñol era un cuadro que te dejaba impresionar por el nombre, pero la iluminación ha dado cuenta de la calidad de la pintura. Es un cambio asombroso. Se ven mucho los detalles, cosa que ha llevado a restaurar algunas obras ahí donde faltaba pintura”.

El otro gran Casas que tiene el Cercle en su colección y que recibe al visitante en su salón principal es La sargantain, también tocada por el nuevo haz de luz que viene a sumarse al antiguo alógeno. Pero hay más obras de aquellos modernistas: Cusí, Miralles, Olga Sacharoff, Cusachs, más la obra gráfica de Tàpies en la sala tenor Viñas… Una colección que se ha ido incrementando también con obra contemporánea.

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