Sergio Vila-Sanjuán: “La monarquía vincula la máxima tradición con el máximo progreso”

Cuando la monarquía no pasa por su mejor momento debido a las informaciones que acusan de prácticas ilegales al rey emérito, Juan Carlos de Borbón, el periodista Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957), director del suplemento Cultura/s de La Vanguardia galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020, publica el libro Por qué soy monárquico (Ariel), en el que defiende el papel de la institución y cuál es hoy su sentido.

Su libro parece por momentos una crónica familiar.

Es un género mixto. En parte es crónica familiar, en parte es reflexión cultural y en parte es libro de tesis. Desde hace tiempo he recopilado el material de la relación de tres generaciones de mi familia, de mi padre, de mi abuelo y mía, con la institución. Además, en los últimos diez años he tenido bastante contacto con la monarquía porque he estado en los jurados de los premios de la Fundación Princesa de Asturias y de la Fundación Princesa de Girona, y he podido ver cómo funciona en un área que en realidad es muy poco conocida, el área cultural de las fundaciones. A raíz del debate que empezó en marzo pensé que era un buen momento para escribirlo. Si la monarquía se pone a debate tenía que haber argumentos favorables también porque lo que hemos vivido es una situación con muchas críticas. Pero a la vez he intentado hacer una reflexión que deje de lado lo más inmediato del tema.

Reivindica la figura de Eduardo Dato, presidente del Gobierno con Alfonso XIII. Destaca que logró ponerse de acuerdo tanto con los regionalistas como con las fuerzas sociales de la época.

Es un político muy importante, un democristiano avant la lettre y un hombre muy influido por la Doctrina Social de la Iglesia. Fue una figura clave para la reforma de la legislación laboral y también es un hombre clave en dos cuestiones muy importantes: El establecimiento de la Mancomunitat en Catalunya, pactada con Josep Puig i Cadafalch, y la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial. Mi abuelo fue protegido suyo y trabajó con él. Junto con el patriarca de la dinastía de los Nadal, Eugenio, formaba parte de los jóvenes datistas. Cuando anarquistas catalanes asesinan a Dato en 1921 mi abuelo se retira de la política. Pero siempre lo tuvo en mucha consideración y escribió mucho sobre él.

Hoy es poco conocido en comparación con otros actores de ese periodo histórico y político.

En la Monarquía de Alfonso XIII hay tres presidente del Gobierno que son importantes, dos de ellos mueren en magnicidio, José Canalejas y Dato. El otro es Antonio Maura. Pero mucha gente se queda con el cliché de la dictadura, que es en la etapa final de la monarquía y en cambio no se acuerda de los primeros 20 años, que son en buena manera importantes y constructivos. Esto es lo que intento explicar en el libro recurriendo a historiadores como Javier Tusell o Carlos Seco Serrano, que dan una visión positiva de ese periodo.

El Rey es una figura simbólica y los símbolos son útiles para la colectividad”

Entremos en materia. ¿Tiene sentido que hoy la jefatura del Estado sea hereditaria?

La monarquía es hereditaria por definición y es dinástica. Si crees en la institución y en sus ventajas, no puede ser de otra manera. En mi obra cito el famoso ranking de The Economist de los países con más calidad democrática del mundo, y dos terceras partes de los primeros son monarquías parlamentarias y hereditarias. Lo que está claro es que funciona.

¿Cómo defiende a la institución más allá de sus vínculos personales?

La Corona genera estabilidad. Vincula la máxima tradición con el máximo progreso y en el caso español vincula el presente con una historia de cinco siglos y más… Por tanto, crea en el ciudadano una cierta sensación de continuidad en la historia, que es importante. Y hoy la monarquía es fruto del mayor momento de consenso político que ha existido, que es la Constitución del 78. Aunque estemos en un momento de debate y la figura de Juan Carlos de Borbón sea opinable, mi impresión es que la monarquía ha hecho buenos servicios a España también en estos últimos años y Felipe VI cumple admirablemente con su trabajo.

Muchas veces se dice que la monarquía es anacrónica, pero ser un poco anacrónico es parte de la gracia de la institución”

Apunta también que juega un papel ritual.

He intentado hacer una revisión cultural y también ritual de la cuestión monárquica. Muchas veces se dice que la monarquía es anacrónica, pero ser un poco anacrónico es parte de la gracia de la institución. Pero además está el tema del rito. El filosofo surcoreano Byung-Chul Han señala que el rito es necesario en la sociedad porque es donde se ve unida y encuentra puntos de confluencia. La figura del rey, que viene desde los inicios de la humanidad, es una figura mitológica y una estructura simbólica que se adapta en cada época a las circunstancias diferentes. El símbolo es una figura central de la sociedad a la que todos pueden referirse. Antes era una figura con poder. Hoy no porque el poder es democrático y la soberanía está en el pueblo, pero sí es una figura simbólica y los símbolos son útiles para la colectividad.

Sergio Vila-Sanjuán en el Círculo Ecuestre
Sergio Vila-Sanjuán en el Círculo Ecuestre (Xavier Cervera)

Unidas Podemos ha dicho en más de una ocasión en el Congreso que cada vez que la derecha defiende a la monarquía “acorta su vida”.

La monarquía sale de un consenso en el cual estaban la derecha, la izquierda, los comunistas, los catalanistas, los vascos… No es patrimonio de un sector concreto.

Otro pasaje del que se habla muy poco hoy es el que explica sobre los monárquicos que fueron antifranquistas y que también fueron represaliados, aunque en menor grado, al inicio de la dictadura.

Es poco sabido ahora, pero en su día fue algo muy sabido. La figura de Don Juan de Borbón es un icono antifranquista a partir del Manifiesto de Lausana porque defiende el establecimiento de una monarquía democrática alineada con el pensamiento de los aliados como recambio a la dictadura de Franco. Él está en esa lucha hasta el restablecimiento de la democracia. El juanismo en España y Catalunya es un refugio donde va a parar mucha gente antifranquista de distintas estancias. En Catalunya los juanistas hacen actividades conjuntas con los catalanistas. Cuando se hace el Contubernio de Múnich, buena parte de los organizadores son monárquicos juanistas. Además en el juanismo militan intelectuales importantes como Ramon d’Abadal, Martín de Riquer, José María Gironella, Ignacio Agustí… El juanismo es una seña de identidad importante. El hecho de que lo sea facilita que en la transición el restablecimiento sea viable y que no se vea como una continuidad del franquismo.

Don Juan de Borbón es un icono antifranquista a partir del Manifiesto de Lausana porque defiende el establecimiento de una monarquía democrática alineada con el pensamiento de los aliados como recambio a la dictadura de Franco”

¿Fue el pensamiento de Don Juan lo que sentó las bases de la Transición en lo referente a la Corona?

Don Juan contribuyó con más gente y en el juanismo se elaboran muchas de las posiciones que luego se asentarán en la democracia, pero lo que está claro es que el gran y verdadero motor o uno de los grandes motores fue Juan Carlos, por mucho que después, recientemente, haya cometido errores. Pero sería injusto no reconocer el papel que tuvo al desmontar el aparato franquista del Estado y abrir las puertas para la Constitución y el restablecimiento de la democracia.

Hace paralelismos con la trayectoria de Juan Carlos de Borbón y de Jordi Pujol. ¿Es posible separar el papel institucional de comportamientos poco éticos?

Recurro a una teoría del historiador Ernst H. Kantorowicz, la de Los dos cuerpos del rey. Una cosa es la figura institucional y transtemporal y otra cosa es su actividad como persona normal sujeta a debilidades, fallos, etc. Todos los grandes escritores saben que los seres humanos son capaces de lo peor y de lo mejor, y cuando estamos ante hombres de poder de una larga trayectoria, como el rey emérito o como Pujol, es bastante frecuente encontrar las dos cosas, aunque no es deseable. Pero es frecuente. Juan Carlos I ahora está bajo sospecha, si bien la justicia de momento no ha dicho nada. Pero históricamente tiene el peso que tiene y una cosa no puede quitar la otra. En el caso de Pujol estamos ante un político de gran peso y gran influencia en la sociedad catalana y el día de mañana habrá que separar su aportación constructiva de toda esta parte que ha ido a parar a los tribunales.

Sería injusto no reconocer el papel que tuvo el rey Juan Carlos al desmontar el aparato franquista del Estado”

Volvamos a la historia. A Alfonso XIII le costaba venir a Catalunya.

Al principio le costaba bastante porque es la época del Lerrouxismo y de bastante agitación catalanista. Eduardo Dato es uno de los que le convence de que tiene que venir mucho. A partir de ese momento se convierte en un habitual de Barcelona y los nobles catalanes le pagan una residencia porque el palacio real había ardido en la década de 1870. Hasta entonces se instalaba en el Ritz, pero una serie de nobles le acondicionan el Palau de Pedralbes. En la Exposición Universal del 29 es muy aclamado a pesar de que dos años más tardes se proclamará la Segunda República. En ciertos momentos, como en la inauguración del 29 con cientos de miles de personas que le aclaman en las calles, es muy popular.

A veces parece que la historia se repite.

No, al revés. Catalunya ha tenido una relación muy constante con la monarquía. En concreto, la tienen los tres reyes de los que hablo. Alfonso XIII tiene esta relación con la Exposición del 29 y realiza muchas visitas a Barcelona. Juan Carlos I es una figura de gran peso en los Juegos Olímpicos del 92, en los que se implica mucho. Y Felipe VI viene como príncipe en 1990 invitado por Jordi Pujol, recorre Catalunya, habla catalán y luce el título de Príncipe de Girona. Además, el Rey, entonces príncipe, impulsa o facilita la creación de la Fundación Princesa de Girona. Felipe VI ha tenido la voluntad de estar a menudo en Catalunya y habla catalán. Luego ha habido problemas con los independentistas por otras razones, pero él ha tenido la voluntad de estar aquí de forma permanente y viene cuando puede.

Ahora que habla del independentismo, destaca que su abuelo escribió en el diario ‘ABC’ en 1938 que el foco principal del separatismo catalán estaba en la Puerta del Sol de Madrid.

Él quería decir que Catalunya muchas veces no había sido bien entendida en Madrid y que las aspiraciones catalanas no se habían entendido como deberían ser entendidas. Lo escribió un señor andaluz en plena Guerra Civil española, lo cual tiene cierto mérito. Pero lo que hay que tener en cuenta desde el punto de vista del catalanismo es que Catalunya nunca ha tenido un régimen de autogobierno tan rico, completo y largo como con la monarquía, a partir del año 75. Ha sido un régimen muy favorable a las aspiraciones de reconocimiento catalán y del pluralismo español.

En más de una ocasión explica que los acontecimientos que narra han inspirado en parte sus novelas. Vargas Llosa dice en ‘Cartas a un joven novelista’ que el escritor no tiene la capacidad de crear y que aspira a disfrazar su realidad para que sea irreconocible.

Soy muy vargasllosiano y me ha influido mucho. Yo no soy un escritor de imaginación. Como novelista he jugado mucho con historias que conocía y con historias familiares. Tengo tres novelas que son como tres crónicas historias de tres momentos de Barcelona y en una aparece mi abuelo, en otra aparece mi padre, y en otra aparezco yo y en las tres hay referencias a la cuestión monárquica, que para mi familia ha sido importante. Por eso en este libro he dado claves de cosas reales que han ido a parar a mi narrativa.

Sergio Vila-Sanjuán hace unos días en el Círculo Ecuestre
Sergio Vila-Sanjuán hace unos días en el Círculo Ecuestre (Xavier Cervera)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *