Teatros y auditorios a la mitad del aforo: ¿es la solución?

Incertidumbre en el sector de las artes escénicas ante esta rentrée marcada por la Covid-19, en la que teatros, cines y salas de conciertos de Catalunya se temen lo peor: que el Procicat dé por prorrogada durante este otoño caliente la restricción del 50% que se impuso en su día sobre los aforos. Hoy, 1 de septiembre, clave para organizar la venta de abonos y entradas en las distintas salas, vence dicha limitación en Barcelona, pero desde el Govern no se ha emitido ningún comunicado esperanzador.

El Liceu, sin ir más lejos, reabre el 27 de septiembre con un protocolo específico para mantener la seguridad dentro del teatro en todo momento, pero ha tenido que reducir su aforo inicial del 68% (1.572 entradas) hasta el 50% (1.146), y asegura que se irá adaptando a la evolución de la situación. En los dos primeros conciertos de la temporada dispondrá dos asientos de separación entre espectadores, pero en funciones con abonados tendrá en cuenta las unidades familiares, dejando una butaca de separación entre ellas.

Y es en esta doble fórmula donde radica la discusión que está teniendo lugar en las salas de Barcelona. A pocas fechas de celebrarse la tradicional gala Catalunya Aixeca el Teló, la asociación de empresas teatrales Adetca le pide al Procicat que observe la posibilidad de aumentar el aforo mediante la venta de grupos familiares. “Dejando una butaca de separación entre grupos de convivencia llegaríamos a un 66% de aforo ocupacional”, dice Isabel Vidal, presidenta de Adetca, blandiendo el reciente mensaje del president de la Generalitat, Quim Torra, en el que sugería que se declare la cultura bien esencial.

Petición de Adetca al Procicat

Si seguimos con la restricción del 50% las salas y compañías un coste de explotación elevado no somos viables”

“Debe entenderse que si la cosa sigue así las salas y compañías con un coste de explotación elevado no somos viables. Llegar al 60% marca la diferencia. No es una locura, y el daño que se produce al sector no haciéndolo no es ponderado”, añade Vidal.

Curiosamente, fue en Catalunya donde el plan de la nueva normalidad contemplaba el cien por cien en los aforos habida cuenta del uso obligatorio de la mascarilla. Madrid se fijaba entonces un límite del 75%, y ahí es donde ha logrado situarse el Teatro Real, lógicamente, al igual que otras salas. Los Teatros del Canal, por ejemplo, fueron, el 17 de junio, “de los primeros de Europa” en reabrir después del confinamiento. “La verdad es que la experiencia hasta ahora ha sido algo extraña –afirma la directora de la institución, Blanca Li–, pero el público es plenamente respetuoso con las medidas de seguridad. Y es increíble cómo la magia del teatro y el contacto entre el público y los artistas hace que uno se olvide de todo”.

Día de estreno en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC)
Día de estreno en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) (Àlex Garcia)

Pero la restricción en Catalunya, con Barcelona, el Segrià y otras comarcas estando en zona roja de pandemia, ha ido dejando a muchas salas en una situación de precariedad. En las conversaciones que ha tenido el Procicat con agentes de teatros públicos subvencionados se ha generado, en cambio, un mayor consenso alrededor de respetar el 50% del aforo. “Entiendo las reclamaciones de Adetca y me solidarizo –señala el director del Teatre Nacional de Catalunya, Xavier Albertí–, pero se trata de la sensación de total seguridad que podemos ofrecer a nuestro público. Y si ocupas el aforo por familias puede que te toque tener a otra persona detrás. No hay que olvidar que hablamos de una sensación subjetiva de seguridad y hay que escuchar la voz de los espectadores”.

Equipamientos públicos

Entiendo las reclamaciones de Adetca y me solidarizo, pero se trata de la sensación de total seguridad que podemos ofrecer a nuestro público”

Efectivamente, el festival Temporada Alta de Girona –que presenta su cartel mañana y aún no tiene ni idea de con qué aforo– se ha ocupado de hacer una encuesta entre su propio público de la que se extrae que un 25% de la gente acudirá al festival sí o sí, otro 23% no irá hagan lo que hagan, y el resto solo lo hará si se siente segura. “El uso obligatorio de la mascarilla es su primera condición, y en segundo lugar el aforo y las distancias de seguridad”, apunta su director, Salvador Sunyer.

En este sentido, cabe destacar lo orgulloso que está el Palau de la Música Catalana de haber obtenido la certificación Global Safe Site de Bureau Veritas contra la Covid-19, el mismo protocolo que va a seguir el Liceu. Ya cuando los aforos se fijaron al 70%, el Palau lo redujo al 50%, con desinfección de calzado, control de temperatura, gel, mamparas… La sala de música ha puesto a la venta su programación hasta el 30 de octubre un aforo del 50%, pero a partir de ahí no ha fijado límite ninguno. “Estaremos pendientes de la evolución”, aseguran.

Con certificado de espacio seguro

El Palau de la Música Catalana ha puesto a la venta el 100% de su capacidad en conciertos a partir del 30 de octubre

Por su parte, en L’Auditori sigue pendiente de la aprobación del Procicat para ajustar ese 60 y algo por ciento que habían previsto en sus salas. Y el ciclo BCN Clàssics ha tenido que cancelar los dos primeros conciertos de la temporada ante la incertidumbre, o más bien aplazarlos hasta el 2021. Y de su primer gran concierto, con Daniel Barenboim en recital de piano, han puesto sólo el 50% a la venda, con la idea de ir ampliando en la medida de lo posible.

Accesos al Palau de la Música Catalana
Accesos al Palau de la Música Catalana (Mané Espinosa)

“Hay desconcierto ante las prórrogas quincenales de las restricciones. Sólo pedimos una norma clara para poder operar”, apunta Camilo Tarrazón, presidente del Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya. “En cines aplicamos el metro y medio de distancia, esto es de un 15 a un 40% del aforo, algo que se puede hacer cuando tienes pocas películas, pero ahora vienen más”.

Paradójicamente, mientras una Sala Beckett, un Versus, un Gaudí o un Aquitania temen por su supervivencia, como en salas de música como el Jamboree, en Francia se está dando luz verde a un experimento: probar aforos pequeños al cien por cien, excepto en zonas rojas, que seguirán al 50%. ¡En realidad aforos de menos de 5.000 personas!

Experimento en el país vecino

En Francia se van a probar aforos pequeños al cien por cien, excepto en zonas rojas de la Covid-19

“Esta prueba piloto ya la pusimos sobre la mesa, con un 65 o 70% en salas pequeñas, pero no se ha tenido nunca en cuenta”, indica Carmen Zapata, gerente de ASACC (Associació de Sales de Concerts de Catalunya), quien lamenta que no se haya dotado de un plan sectorial a las salas de música: “El Procicat habla de salas de conciertos y discotecas, sin diferencia”.

Por suerte, en centros como Can Ruti se están probando tests rápidos que permitirían acceder a partidos de fútbol y conciertos masivos. “Al final será el fútbol el que nos salve. Si lo inventan para el fútbol, los de la música estaremos muy agradecidos”, concluye Zapata.

La experiencia en salas de Madrid

En Madrid, la posibilidad de llegar al 75% del aforo ha animado a los directores de los teatros a ir reabriendo en un clima que combina esperanza e incertidumbre. Hoy por hoy el ambiente y las perspectivas son mejores que las que el sector mostraba a primeros de junio, cuando por ejemplo el presidente del grupo de teatros privados SMedia, Enrique Salaberría, declaraba que “hasta que no haya un cien por cien de aforo no va a haber teatro en Madrid”. Una de sus salas, la Edp de Gran Vía, reabrió el 5 de agosto con I want U back, un homenaje a Michael Jackson. Los Teatros del Canal (Comunidad de Madrid) ya reabrieron en junio; el Pavón Teatro Kamikaze (privado) lo hizo el jueves pasado con éxito; el Español (Ayuntamiento) lo hará el viernes, y la Abadía (mixto) reanudará actividad el día 10 después de una prueba piloto de 15 días en junio, con “llenos”.

Los Teatros del Canal fueron, el 17 de junio, 'de los primeros de Europa' en reabrir después del confinamiento, en concreto con Madrid en Danza
Los Teatros del Canal fueron, el 17 de junio, ‘de los primeros de Europa’ en reabrir después del confinamiento, en concreto con Madrid en Danza (EP)

Israel Elejalde, socio del Teatro Kamikaze, habla de ilusión pero también de “enorme incertidumbre, teniendo en cuenta las noticias”, en un retorno por ahora exitoso con la representación de Traición (Harold Pinter) bajo su dirección y a cargo de los actores Raúl Arévalo, Irene Arcos y Miki Esparbé. La obra iba a estrenarse en marzo y el confinamiento obligó a suspenderla, el jueves pasado. “Los primeros días ha ido muy bien”, dice Elejalde, y en cuanto a las perspectivas para la temporada –si la pandemia no obliga a nuevas restricciones- confía en las “ganas de la gente a recuperar su vida y su ocio”. Los teatros y espacios culturales “han demostrado que son los lugares más seguros que hay, junto con la casa de uno”, añade, y es “una necesidad” volver a las tablas tras un parón de cinco meses que “ha dejado muy tocado al sector de las artes escénicas”.

“Somos un servicio esencial para la salud espiritual de la ciudadanía”, dice por su parte el director de La Abadía, Carlos Aladro. La preventa con vistas a la reapertura del teatro la semana que viene va al 50%, “mucho menos de lo deseable”, admite. La primera representación en cartel es La gaviota (Chéjov), bajo dirección de Álex Rigola y con Irene Escolar, Nao Albert y Pau Miró. Se trata de una coproducción entre Madrid y Barcelona. “Es una obra que tiende puentes y habla de la importancia del arte y el teatro”, nada mejor para materializar “nuestra reivindicación del arte y la vida”. Aladro llama a rescatar “la confianza y la complicidad de público”; y a salvar a la cultura teniendo en cuenta “que la cultura nos está salvando”. Más allá del cine en casa, los libros y la música, “tenemos que reunirnos y buscar lugares de encuentro y convivencia, y el teatro es uno de ellos”, agrega.

Al igual que los Teatros del Canal o el Español, La Abadía cuenta con el apoyo de las instituciones. Pero la taquilla de los próximos meses pesará en los presupuestos y por tanto en las programaciones de todos los teatros, incluidos los públicos, a medio y largo plazo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *