Temporada Alta abre con ‘Bouvetøya’, un viaje a la necesidad de la cultura

Un acto de resistencia en tiempos de pandemia. Y un acto de amor. Al teatro. Y de reivindicación de su necesidad. De la necesidad, en general, de la cultura, de lo que parece innecesario. De ese mundo cuyo beneficio directo no se puede medir, pero que puede sanar. Y que, cuando funciona, “nos llena el alma”. Lo afirma Julio Manrique, el actor y director teatral que este año es el encargado de abrir el festival Temporada Alta de Girona con una obra arriesgada que ha creado junto a su familia teatral y que se titula Bouvetøya (la necessitat d’una illa).

Una imagen de 'Bouvetøya (la necessitat d'una illa)', de Julio Manrique
Una imagen de ‘Bouvetøya (la necessitat d’una illa)’, de Julio Manrique (David Ruano/Temporada Alta)

Un espectáculo inaugural que se podrá ver este martes y miércoles en el Teatre Municipal de Girona abierto por seguridad sólo al 50% de su aforo habitual. Justamente por esa reducción de aforo, y por qué tampoco estaba claro qué pasaría con la pandemia este octubre, este año además por primera vez la apertura del festival se podrá contemplar en directo en streaming el miércoles a las 20.30 horas por cinco euros.

El festival puso como condición a Manrique que el dinero se gastara en personas porque la gente del sector lleva meses sin cobrar

Salvador Sunyer, director del festival, recuerda que “cuando comenzó todo esto que nos hace vivir tan extrañamente telefoneé a Julio para ver qué podíamos hacer. Primero no era el espectáculo inaugural y sólo le puse dos condiciones: que si nos cerraban el teatro se pudiera ver igual y que el dinero se gastara en personas, actores, técnicos, personal, porque estamos en el momento que estamos y la gente lleva meses sin cobrar. Hizo varias propuestas y en la parte del personal ha cumplido: hay cuatro autores, seis actores, un pilón de técnicos”.

Ivan Benet preside la pantalla de una escena de 'Bouvetøya', dirigida por Julio Manrique
Ivan Benet preside la pantalla de una escena de ‘Bouvetøya’, dirigida por Julio Manrique (David Ruano/Temporada Alta)

Los autores son el propio Manrique y su compañera, Cristina Genebat, Sergi Pompermayer e Ivan Benet y han creado, cuenta el director, una función de título enigmático “para explicar que el teatro es importante”. “Nosotros lo necesitamos y nos hemos preguntado de manera fuerte para qué sirve en esta época tan cabrona que estamos viviendo y que parece que va para largo”, añade. Y en ese sentido cuenta que Bouvetøya es el nombre real de la isla más remota del mundo, “una isla lejana, que parece no importarle mucho a nadie porque no se puede explotar demasiado, es virgen, un territorio mágico, inexplorado, y nos ha parecido que para nosotros el teatro podría ser una isla”.

El montaje d¡se inspira en el ‘Farenheit 451’ de Ray Bradbury y ‘La tempestad’ de Shakespeare

Se han inspirado en novelas como Farenheit 451 de Ray Bradbury, en la que los libros están prohibidos y los bomberos los queman, y en La tempestad de Shakespeare, ambientada en una isla donde todo es posible, y lo han mezclado con pequeños elementos biográficos, vivenciales, “cosas de las que teníamos ganas de hablar”, para crear un viaje a un territorio remoto en el que el vídeo tiene un papel muy importante y que quiere proyectar algo de luz y esperanza.

Una escena de 'Bouvetøya', que abre el festival Temporada Alta de Girona
Una escena de ‘Bouvetøya’, que abre el festival Temporada Alta de Girona (David Ruano/Temporada Alta)

Un viaje muy autobiográfico para sus creadores: “Hemos ido muy lejos para tocar algo que estaba muy cerca, dentro de nosotros. En la obra un grupo de actores explica la historia de un viaje. Y en la realidad sucedía que un grupo de actores confinados y entristecidos necesitaban hacer un viaje juntos, y es lo que hemos hecho”, admite Manrique. Que apunta que la pieza “es una celebración de la ficción, de las ganas de contar historias, el teatro sirve para mirar las cosas desde otro lugar que a veces pone más luz sobre lo que vemos que la propia información”. Y que remata diciendo que “en la cultura, en los mejores casos, aparece algo invisible pero real que nos llena el alma”.

“Reivindicamos el teatro como un espacio de purificación del alma, sanador, una forma de felicidad y alegría”, señala Cristina Genebat

Cristina Genebat recuerda que “en los meses que hemos vivido la cultura parecía lo menos importante pero todo el mundo estaba en casa viendo series, escuchando música, leyendo, y especulamos qué pasaría si en un momento dado la cultura no estuviera, no tuviera su espacio. Y para reivindicar el teatro como un espacio de purificación del alma, sanador, una forma de felicidad y alegría, nos hemos ido muy lejos a Bouvetøya”. Un viaje que en escena contará con Mireia Aixalà, Xavi Ricart, Marc Rodríguez y Andrew Tarbet además de Genebat e Ivan Benet.

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