Temporada Alta planta cara a la pandemia con 69 espectáculos

Podrían haber elegido el camino fácil y, como tantos otros festivales, suspender la edición de este año a la espera de mejores vientos pandémicos. Pero han creído que no era el momento. Ni por los artistas, que se encuentran en una situación muy precaria, ni por el público, que necesita una isla donde desconectar de la realidad diaria. Así que el festival Temporada Alta de Girona regresa el 7 de octubre plantando cara al coronavirus con 69 espectáculos presenciales y muchos más virtuales.

Una imagen de La gavina de Chéjov dirigida por Àlex Rigola que se verá en Temporada Alta
Una imagen de La gavina de Chéjov dirigida por Àlex Rigola que se verá en Temporada Alta

El gran festival de artes escénicas mantendrá sus señas de identidad, apostando por la autoría catalana y programando 10 espectáculos internacionales pese a las dificultades de movimiento. Y todo, como en el milagro de los panes y los peces, pese a una brutal caída en el presupuesto: un 30% menos, en parte porque por seguridad sólo abrirán las salas al 50% de su aforo.

“Podíamos no haber hecho el festival, cerrar como Broadway, pero este año no toca eso”, señala Salvador Sunyer

“Es un momento que no resulta fácil porque parece que todo está quemado”, ha reconocido el director del festival, Salvador Sunyer, en la presentación de la programación de este año. “Teníamos la opción de no hacer festival este año, de cerrar como Broadway, pero no toca eso. Creemos que no nos hemos de quejar de nada. Siempre las condiciones son unas y hay que trabajar con ellas como podamos, este año con un 30% menos de presupuesto. Pero saldremos adelante así”, ha añadido.

Una imagen promocional de Bouvetøya (la necessitat d'una illa), que dirigido por Julio Manrique será es espectáculo inaugural
Una imagen promocional de Bouvetøya (la necessitat d’una illa), que dirigido por Julio Manrique será es espectáculo inaugural

En la programación, que se extenderá hasta el 8 de diciembre, habrá grandes nombres de la escena local, desde Àlex Rigola con La gavina a Lluís Homar recitando a San Juan de la Cruz. Estarán La Veronal, El conde de Torrefiel y Julio Manrique, que abrirá el festival con Bouvetøya (la necessitat d’una illa), una mezcla de Farenheit 451 y La tempestad de Shakespeare para hablar del momento actual y la necesidad de la cultura.

Lluís Homar y Adriana Ozores en una imagen de Alma y palabra. San Juan de la Cruz
Lluís Homar y Adriana Ozores en una imagen de Alma y palabra. San Juan de la Cruz (Sergio Parra)

También estarán Pau Miró, Sílvia Munt y Sol Picó, y una ristra de nuevos talentos, como las compañías Mos Maiorum y José y sus hermanas, que abordará el fenómeno del turismo en Exploré el jardín de los Cárpatos. Y se verá un montaje estrenado antes en Bosnia, sobre los hijos de las mujeres violadas durante la guerra de los Balcanes: Encara hi ha algú al bosc, dirigida por Joan Arqué. Un montaje que forma parte de la veintena de producciones y coproducciones que impulsa este año el festival.

Pero también habrá figuras clave del teatro estatal: se verá la impactante Prostitución de Andrés Lima, protagonizada por Carmen Machi, y actuarán los heterodoxos flamencos Israel Galván y Rocío Molina. Y en la programación internacional estarán pese a la que está cayendo Romeo Castellucci, Jan Lauwers con la gran actriz Viviane de Muynck interpretando el monólogo Molly Bloom, Guy Cassiers, Pippo Delbono y los mexicanos Lagartijas tiradas al sol con Tiburón, sobre las diferentes colonizaciones.

Una imagen de La gioa, de Pippo Delbono, que se verá en Temporada Alta
Una imagen de La gioa, de Pippo Delbono, que se verá en Temporada Alta (Luca Del Pia)

Para Sunyer se trata de hacer “un festival reconocible para todos, con los ejes del año pasado, y dentro de ese festival reconocible, preparar ya el del año que viene, el del 30 aniversario”. Un festival para el que han optado por una ocupación máxima del 50% en las salas –podrían haber llegado al 75% pero prefieren que el público se sienta cómodo–, lo que disminuirá fuertemente los ingresos. A eso se le suma que han perdido 400.000 euros de patrocinio y que el Ayuntamiento de Girona ha recortado en un 10% su importante aportación, que pasa de 500.000 a 450.000 euros.

La alcaldesa de Girona ha señalado que han recortado su apoyo al festival sólo en el porcentaje que han caído los ingresos del Ayuntamiento porque la cultura es esencial

La alcaldesa de la ciudad, Marta Madrenas, ha querido explicar el recorte en la presentación del festival: “No quiero obviar la reducción del 10% de nuestra aportación pero sí hacer una reflexión. En momentos de dificultad para cierta parte de la sociedad se ponen muchas veces en contraposición las propuestas culturales con otras que parecen más útiles, entendiendo el mundo de la cultura como más artificial y menos necesario. Pero si hemos realizado esta reducción es porque el Ayuntamiento de Girona en su conjunto tiene justamente una reducción de los ingresos del 10%. Así que el porcentaje para la cultura en nuestros presupuestos no variará. Creo que la cultura es esencial para asegurar el progreso de los países, sin ella no hay ciudadanos críticos, y sin ellos los países no progresan”.

Emma Vilarasau en una imagen promocional de Eva contra Eva, de Pau Miró, dirigida por Sílvia Munt
Emma Vilarasau en una imagen promocional de Eva contra Eva, de Pau Miró, dirigida por Sílvia Munt (temporada alta)

Madrenas ha agradecido la valentía y el compromiso del festival y ha recordado que, “sumergidos en la cuarta revolución industrial”, ha aprovechado la crisis para explorar nuevas fórmulas de “universalización de la cultura”. Y es que el próximo día 30 el festival presentará su programación no presencial, a distancia, online, nuevos formatos que harán que Temporada Alta tenga pese a todo este año más espectáculos que nunca.

Empar Moliner, las T de Teatre y David Selvas en una imagen promocional de T'estimo si he begut
Empar Moliner, las T de Teatre y David Selvas en una imagen promocional de T’estimo si he begut

Además, debido a las numerosas obras que no se pudieron estrenar en el festival Grec de Barcelona por falta de tiempo para los ensayos, este año el Temporada Alta será el punto de arranque de muchos de los espectáculos que luego se verán en la temporada barcelonesa, como la nueva obra de Cesc Gay protagonizada por Pere Arquillué, 53 diumenges, o Eva contra Eva, de Pau Miró y dirigida por Sílvia Munt, o T’estimo si he begut, el musical de las T de Teatre y David Selvas sobre los relatos de Empar Moliner.

Pere Arquillué en una imagen promocional de 53 diumenges, de Cesc Gay
Pere Arquillué en una imagen promocional de 53 diumenges, de Cesc Gay

En una edición que cuenta con dos millones de presupuesto en vez de tres, Sunyer agradece a las instituciones “el apoyo para tapar los agujeros que tenemos en un año muy difícil” pero pide también “repensar el modelo teatral del país, que se creó mirando lo que se hacía en Europa y que ahora vemos que tiene muchos defectos”. “Necesitamos un sistema nuevo que ponga el énfasis en el mundo artístico y en la relación entre mundo artístico y ciudadanos. Menos pensar estructuras y edificios, y más la relación entre la cultura y la educación”, ha concluido.

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