Todo lo que hay que saber para cargar tu coche eléctrico en casa

Un coche eléctico durante la carga de su batería en un poste rápido modelo ID. Charger.

Los dos principales caballos de batalla de los coches eléctricos han sido la autonomía y el tiempo de recarga. Lo primero ya se ha resuelto con las baterías de mayor capacidad, como las del Volkswagen ID.3, qué con alternativas de 58 y 77 kWh, ofrecen hasta 420 y 549 kilómetros de alcance, respectivamente. Lo segundo está todavía en proceso, y aunque va avanzando con el despliegue de una red de carga pública cada vez más extendida, todavía queda camino por recorrer. Y ahí es donde gana importancia y resulta casi imprescindible contar con una infraestructura de carga fiable y de buen rendimiento en el hogar. Porque será nuestra gasolinera particular para abastecernos de electricidad en menos tiempo que con los enchufes domésticos convencionales.

Para satisfacer esa necesidad, Volkswagen ofrece a todos los clientes de los modelos eléctricos o híbridos enchufables los cargadores de pared ID. Charger, una solución sencilla, fácil de usar y con precios asequibles. Y, sobre todo, Volkswagen ofrece un servicio de instalación y montaje cualificado, personalizado y profesional.

El equipo consiste en un dispositivo de pared (también se puede colocar en otras superficies fijas) con un diseño moderno y medidas contenidas (unos 40 x 30 centímetros). Y está disponible con tres variantes de equipamiento, cada una con diferentes opciones de personalización. Además, es compatible incluso con modelos de otros fabricantes que empleen una conexión de carga tipo 2, es decir, prácticamente con todos los vehículos eléctricos europeos.

Poste rápido ID. Charger instalado en la pared de un garaje particular.
Poste rápido ID. Charger instalado en la pared de un garaje particular. Volkswagen

Las tres caras de una misma moneda

El cliente puede elegir entre tres variantes, todas ellas compatibles con recargas monofásicas de 7,4 kW (80% de carga entre siete y ocho horas para el ID.3) y trifásicas de 11 kW (80% en seis horas para el mismo modelo), que se pueden elegir en función de la instalación eléctrica de cada hogar.

La primera alternativa es el ID. Charger (399 euros), el modelo más básico, que lleva un cable de carga integrado para facilitar el proceso y evita el engorro que supone sacar y volver a recogerlo después el del coche y tener un sitio para guardarlo al acabar en casa.

El ID. Charger Connect (de 599 euros) es la solución intermedia y suma funciones adicionales, como la protección de acceso mediante RFID, un sistema de comunicación e identificación por radiofrecuencia que, por ejemplo, evita que otra persona de un garaje comunitario utilice el cargador. Y también la conectividad a Internet, bien por cable Ethernet o por Wi-Fi, y todo desde una aplicación móvil, bien para controlar los procesos de carga, dar permiso a otros vehículos para que puedan usar el cargador, etc.

Por último, el ID. Charger Pro (de 849 euros) incluye todo lo anterior y añade un contador con certificación MID (Measurement Instrument Directive), que permite calcular con precisión y registrar el consumo de electricidad, una función muy útil para coches y flotas de empresa.

Una instalación a precio cerrado con todo lo necesario

El proceso de contratación es muy sencillo, se puede hacer de manera online y permite configurar las distintas opciones de la estación de carga a golpe de clic: elegir el cable de 4,5 metros (gratuito) o el de 7,5 metros (por 50 euros), seleccionar la capacidad de carga y concretar el tipo de vivienda donde se va a instalar. Los precios de la instalación varían en función de si se trata de un sistema monofásico o trifásico, si es una vivienda unifamiliar o un piso y del cargador elegido. Y cubren una horquilla que va de 950 hasta 1.430 euros.

En el caso de viviendas unifamiliares no se dependen de nadie externo para hacer la instalación, pero en plazas de garajes de comunidades de vecinos hace falta conectar el punto de carga al contador eléctrico propio y, aunque no se requiere la aprobación de estos, hay que comunicárselo al presidente de la comunidad o al administrador con 30 días de antelación.

El servicio ofrecido por Volkswagen incluye una verificación técnica para evaluar la viabilidad de la instalación, inspección de la vivienda, instalación y configuración del ID. Charger y 24 meses de garantía. Además, en el precio van incluidos 15 metros de cable si se trata de una vivienda unifamiliar y hasta  uno de 25 con su canalización si es una comunidad de vecinos, un máximo de dos pasos de muro, protecciones eléctricas y un cuadro eléctrico con estanqueidad IP 65 – IK 09 – Clase II y cerradura en caso de una instalacion en piso.

Si son necesarios artículos, materiales o servicios adicionales que no están incluidos en el paquete estándar descrito inicialmente, es posible que se produzcan costes adicionales directamente con el socio de instalación de Volkswagen.

*Los tiempos de recargan varían en función de la capacidad de batería del vehículo, así como de la potencia eléctrica contratada en el hogar del cliente.

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