Tokio convierte en museo los “apartamentos del manga”

Año 1953 en un Tokio de posguerra. Con apenas 25 años, el joven Osamu Tezuk a se apea del tren que le trae de un pequeño pueblo próximo a Osaka. Calado con su característica boina negra y sus gafas de cristal grueso, se encamina con su maleta llena de material de dibujo y otras pertenencias hacia el distrito de Toshima. Allí, por recomendación de su editorial, se instala -previo depósito de 30.000 yenes- en una diminuta habitación de un edificio de apartamentos conocido como residencia Tokiwa. El futuro “dios del manga” ya está en la capital dispuesto a hacer historia.

Para entonces, Tezuka ya había publicado su primer gran éxito, La nueva isla del tesoro, considerado un punto de inflexión en la aparición del manga moderno. Pero aún faltaba lo mejor. Con los años, llegarían sus grandes personajes, como Astroboy, La princesa Caballero o Kimba, el león blanco. Una nueva narrativa, acompañada de una estética rompedora, que sentó las bases de lo que hoy es una de las grandes industrias culturales niponas e influyó en generaciones de futuros mangaka (dibujantes de manga).

Residencia Tokiwa

Osamu Tezuka llegó con apenas 25 años, procedente de un pequeño pueblo próximo a Osaka

Casualidades de la historia, muchos de esos artistas emergentes acabaron compartiendo por un tiempo el mismo techo que cobijó a Tezuka en sus inicios capitalinos. Por los “apartamentos del manga” desfilaron también Fukiko Fujio, pseudónimo utilizado por la pareja de dibujantes creadora de Doraemon, Hiroshi Fujimoto y Moto Abik o; Shotaro Ishinomori, autor de Cyborg 009 o Kamen Rider y considerado por el premio Guinness como el artista de cómic más prolífico de la historia; Fujio Akatsuka, el gigante del manga humorístico; o Hideko Mizuno, la única residente femenina y exitosa autora de obras como Fire! o Honey honey, por citar algunos de los más destacados.

“Lo de estos apartamentos fue un momento y un lugar puntual en la historia”, cuenta a este diario Oriol Estrada, coautor del libro 501 mangas que leer en español. “Allí coincidieron una serie de autores fundamentales, protagonistas de grandes innovaciones en el sector y creadores de personajes muy populares. Es imposible que se repita algo similar”, añadió.

Reproducción de uno de los escritorios de trabajo
Reproducción de uno de los escritorios de trabajo (Getty)

No todos se alojaron allí a la vez. Acondicionado como residencia en 1952, los primeros artistas en instalarse en este edificio de dos plantas y una veintena de habitáculos fueron el propio Tezuka e Hiroo Terada, que vivían en dormitorios muy próximos entre sí. Tras apenas ocho meses, el autor de Astro Boy dejó su lugar -y el dinero de la fianza- al dúo creador del gato cósmico, que durante un tiempo compartieron los escasos siete metros cuadrados que tenía la habitación.

Poco a poco, bien por recomendación de las editoriales o por el efecto llamada, nuevos aspirantes a mangaka se fueron mudando al edificio. En poco tiempo, el lugar se convirtió en un importante foco creativo de la capital, por el que era habitual ver deambular a otros artistas o editores que, yendo puerta por puerta, podían encontrar a alguien disponible para realizar un encargo de última hora.

Efecto llamada

Poco a poco, nuevos aspirantes a ‘mangaka’ se fueron mudando al edificio

Desde luego, el momento no podía ser más indicado para una experiencia así. Estrada recuerda cómo hacia finales de los años cincuenta la industria vivió un gran cambio con el surgimiento de varias publicaciones semanales como Shonen Magazine o Shonen Sunday, rivales que vieron la luz exactamente el mismo día (17 de marzo de 1959). Eso provocó una gran oferta de trabajo para unos autores que hasta entonces trataban de hacerse un hueco en ediciones mensuales, obligándoles a crear nuevos personajes e historias a una velocidad mucho mayor que hasta entonces.

“En aquel ambiente único, se retroalimentaban. Jugaban juntos al beisbol, charlaban, comentaban sus historias, pedían consejo u opinión o se ayudaban unos a otros, sobre todo cuando apretaban las fechas de entrega”, cuenta el también asesor de contenidos manga en el salón del cómic de Barcelona. Una convivencia amistosa entre rivales que, en mayor o menor medida, les marcó a todos.

Recreación de la cocina de los apartamentos Tokiwaso
Recreación de la cocina de los apartamentos Tokiwaso (Getty)

Aquel entorno también fue un escenario perfecto para la innovación y la experimentación. Ejemplo de ello es la formación del grupo U-MIA (formado por Mizuno, Ishinomori y Akatsuka), que llegaron a publicar algunas obras conjuntas. O la formación del “Nuevo Partido Manga”, un grupo de discusión artístico nacido con el fin de reivindicar y proteger el manga en unos años en los que la quema de cómics era algo habitual en países como Estados Unidos o el propio Japón.

Fue una experiencia intensa pero corta. El ciclo manga de aquellos apartamentos ni siquiera cumplió una década y, en 1961, los últimos artistas residentes abandonaron las instalaciones cada uno por su lado en busca de pastos más fértiles. El edificio aún resistió en pie hasta 1982, año en el que fue derribado debido a su estado precario.

Cada uno por su lado

El ciclo manga de aquellos apartamentos ni siquiera cumplió una década y acabó en 1961

Ya convertido en lugar de culto para los amantes del género, la historia y vida de estos apartamentos ha sido recreada en numerosos mangas, textos autobiográficos e incluso alguna película, que han servido para expandir el conocimiento de su peculiar experiencia a numerosos rincones del mundo. Su popularidad contrasta con el tratamiento que le dispensaron en el barrio que los acogía, donde tan solo una placa conmemorativa y algún otro elemento decorativo recordaron durante años su existencia.

Ahora, pasados 38 años de su derribo, las autoridades locales por fin han puesto remedio a este olvido. Con el manga convertido en uno de los elementos clave del poder blando nipón (junto a su gastronomía, los videojuegos o el anime), el alcalde de Toshima, Yukio Takano, inauguró la semana pasada una reconstrucción fidedigna de los famosos apartamentos a escasos metros de su ubicación original. “Queremos mostrar al mundo el lugar de nacimiento de la cultura del anime y el manga”, dijo durante el acto.

Famosos apartamentos

El alcalde de Toshima inauguró una reconstrucción fidedigna a escasos metros de su ubicación original

Aunque de reciente construcción, el Tokiwaso Manga Museum (Museo del Manga Tokiwa) emula el desgaste climático de la fachada y las ventanas con marquesina, e incluso trata de reproducir el moho en las paredes o las vistas desde las ventanas como si de los años 50 y 60 del siglo XX se tratara.

El primer piso consta de una biblioteca con obras de los autores que pasaron por la residencia y que pueden leerse libremente. También cuenta con una sala de exposiciones en la que está previsto que se organicen diferentes muestras y que actualmente consta de un mosaico de dibujos.

En el segundo, los visitantes pueden conocer a través de una exposición permanente la historia del barrio de Shiinamachi -donde se ubica la residencia original- y visitar las reproducciones de las dependencias de los autores. Las instalaciones también recrean áreas comunes como el aseo o la cocina (para ducharse tenían que ir a los baños públicos, algo común en aquella época), y cuenta con talleres de dibujo manga, vídeos y entrevistas a los maestros de la industria comiquera.

Moho en las paredes

El ‘Tokiwaso Manga Museum’ emula el desgaste climático de la fachada y las ventanas con marquesina

Por ahora, el intento de recrear la esencia del ambiente en el que emergieron los “padres del manga” parece contar con el aval del público. “Pude sentir de primera mano el estilo de vida y la respiración de los creadores del manga. Estoy abrumado”, declaró a la agencia nipona Kyodo su primer visitante, el también mangaka Yuka Kawasaki.

No hay duda de que su atractivo trasciende fronteras. En cuanto la situación con el coronavirus mejore, se espera que muchos amantes del género como Estrada visiten el nuevo museo, ahora convertido en uno de los grandes atractivos turísticos del barrio. “Será como ver cobrar vida a todo lo que he visto y leído sobre este lugar tan mítico y conocer más sobre cómo se forjó el manga moderno”, apostilla.

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