Un estudio redescubre la importancia del grabado en Catalunya

El arte del grabado ha sido a menudo poco reconocido por la infravaloración de los trabajos sobre papel y porqué no se consideraba dentro de las artes mayores, que serían la pintura, la escultura o la arquitectura. Y sin embargo el grabado forma parte de la historia del arte y sin él no se puede entender su evolución. Para subsanar estas lagunas y más en el caso de Catalunya, donde no ha habido un estudio exhaustivo ni una gran exposición retrospectiva, Enciclopèdia Catalana publica ahora una edición de bibliófilo (mil ejemplares a 999 euros), en la línea de otros trabajos precedentes, sobre L’art del gravat català , dirigida por Artur Ramon, con la colaboración de los mejores especialistas y una amplia y escogida reproducción de los mejores grabados.

Uno de los grabados de Antoni Tàpies reproducido en 'L'art del gravat català'
Uno de los grabados de Antoni Tàpies reproducido en ‘L’art del gravat català’

Se trata de una obra coral que estudia el grabado clásico, desde la primeras xilografías a la Ilustración (a cargo de Rafael Cornudella) y del siglo XIX y el Noucentisme (Francesc Fontbona) hasta el grabado contemporáneo. Y en este último apartado hay estudios más puntuales sobre la modernidad (Joan M. Minguet), las ediciones de Jaume Pla para la Rosa Vera (Mercè Casanovas), el grabado en la segunda mitad del siglo XX (Sol Enjuanes) y el contemporáneo (Albert Mercadé). Y se cierra el volumen con un artículo de Albert Martí Palau sobre el coleccionismo y otro de Eva Vila con un glosario que ayuda a distinguir entre las distintas técnicas e instrumentos del grabado.

Artur Ramon, historiador del arte, anticuario, y galerista, considera que “el grabado es creatividad y alquimia porqué la parte creativa se imbrica con la cuestión técnica, porqué el grabador no sabe que pasará y el azar juega un papel importante”. De ahí que no solo se habla del artista sino también del grabado y se destaca el papel de grandes especialistas como Joan Barberà.

Artur Ramon: “Los grabados de Marià Fortuny son equiparables a los de Goya o Rembrandt”

Otro aspecto destacado de esta obra es la reivindicación del grabado catalán. “Marià Fortuny realiza un grabado de gran calidad técnica e innovativa que lo equipara a los grandes maestros como Durero, Goya, Rembrandt, Tiépolo o Piranesi”, señala Artur Ramon. El aguafuerte Anacoreta (1869) es una de sus obras maestras. Pero a su lado está otra gran figura como Xavier Nogués. Antes ya destacaron artistas como Francesc Tramulles, con su Màscara reial, Francesc Domènech o Pascual Pere Moles. Y ya a finales del XIX y principios del XX vendrá una eclosión con Joaquim Sunyer, Ricard Canals, Ramon Pichot, Anglada Camarasa, Mariano Andreu, Ismael Smith, Joaquim Mir o Emili Grau Sala, entre otros.

La producción masiva y descuidada de grabados de Dalí en su última etapa perjudicó su prestigio

Los tres grandes artistas, Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí, no dudan tampoco en acercarse al grabado, aunque desde ópticas distintas. Picasso, que empieza e Barcelona y tiene como maestro a Ricard Canals, realiza hasta dos mil estampas. Miró ilustra nada menos que 288 libros. Y Dalí, tras trabajos tan serios como Les Chants de Maldoror y otros de su primera etapa surrealista, optó por una producción masiva y descuidada que le reportó dinero pero también desprestigio.

Grabado de Guinovart, uno de los autores contemporáneos reivindicados en la obra que ha dirigido Artur ramon
Grabado de Guinovart, uno de los autores contemporáneos reivindicados en la obra que ha dirigido Artur ramon

En la última etapa, desde Tàpies a los contemporáneos, como Barceló, Plensa o Perajaume y tantos otros, el grabado sigue siendo una técnica ampliamente utilizada y en distintas versiones, también como forma de llegar a un mercado más amplio.

Entre las novedades que aporta este trabajo, Artur Ramon destaca la reivindicación de los grabadores de la Rosa Vera, a quienes equipara por la época a la producción de la obra pictórica de Dau al Set y la reivindicación de una generación de artistas con nombres como Guinovart, Ràfols Casamada, Joan Ponç, Brotat, Clavé, Subirachs o Cardona Tarrandell que “han quedado perdidos entre allí donde acaba el Macba y allí donde empieza el Mnac”. También señala la importancia casi desconocida que han tenido los grabados de artistas como Aristides Maillol o Darío de Regoyos.

La caja del libro se convierte en un atril para facilitar la lectura dada la voluminosidad de este volumen
La caja del libro se convierte en un atril para facilitar la lectura dada la voluminosidad de este volumen (MARIA DIAS)

Una última sorpresa de esta cuidada edición es que sitúa en el canon a artistas como Roser Bru, Esther Boix, Maria Girona, Amèlia Riera, Eulàlia Grau, Rosa Vives o Montserrat Gudiol, más ocultas aún por una cuestión de género.

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