Un paseo por las tumbas de las estrellas de la música en el Día de Todos Los Santos

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Este año, aquel verso de Bécquer que decía aquello de «¡qué solos se quedan los muertos!» se torna más cierto que nunca. La pandemia ha obligado a cerrar muchos cementerios en nuestro país para evitar contagios, y ni sus residentes más famosos recibirán visita en este Día de Todos Los Santos. Pero aún podemos hacer un pequeño recorrido virtual para rendirles homenaje desde casa.

En el cementerio de San Fernando en Sevilla está una de las tumbas más sagradas para los melómanos: la de Camarón de la Isla. Allí suelen llegar autobuses desde todos los puntos de España para visitar al Rey del Flamenco durante todo el año, y en este día y en el de su cumpleaños se le hacen ofrendas florales, y se canta y se baila alrededor de la figura de bronce levantada en su recuerdo. En la lápida no hay epitafio más allá del nombre, su apodo y un sencillo «tu esposa, hijos, padres, hermanos y familia no te olvidan». En 2016 hubo que poner límites a los rituales que se celebraban allí, prohibiéndose esparcir cenizas de difuntos que expresaron su deseo de yacer junto a su ídolo.

La tumba de Camarón – ABC

En San Fernando también está enterrado Antonio Machín, en una tumba coronada por un enorme ángel y dos ramos de gardenias. El cantante cubano, que está inmortalizado en bronce desde diciembre de 2006 frente a la capilla de Los Negritos, de la que fue hermano cofrade, descansa en Sevilla por propio deseo: había manifestado expresamente que quería ser enterrado en la capital hispalense, ciudad donde vivió y se casó, en junio de 1943, con Angelita Rodriguez, el amor de su vida. Todos los años se acercan seguidores para cantarle y rociar su tumba con ron.

Tumba de Antonio Machín – ABC

Muy cerca está la tumba de Juanita Reina, cuya estatua parece mirar al mausoleo del matador de toros Joselito El Gallo, ubicado a unos pocos metros.

Tumba de Juanita Reina – ABC

Otra artista que sigue recibiendo muchas visitas cada año es Rocío Jurado, que está enterrada en el Cementerio San José de su Chipiona natal. Su mausoleo es una estructura de mármol en tres alturas sobre la que se encuentra la estatua de bronce de la cantante, sentada, sujetando un clavel. En 2017, algún desaprensivo mutiló el monumento para llevarse la flor, pero fue restituida y desde entonces nadie ha vuelto a molestar a la tonadillera en su descanso.

Tumba de Rocío Jurado – ABC

En en el madrileño cementerio de la Almudena reposa el cuerpo de una de las artistas españolas más recordadas, Lola Flores. La artista, cuya capilla ardiente fue visitada por cerca de 150.000 personas, fue amortajada en ataúd descubierto y con mantilla blanca, en uno de los entierros más multitudinarios que se recuerdan. La Faraona descansa en el mausoleo de los González-Flores junto a su marido «El Pescaílla» y su hijo Antonio, fallecido tan solo 15 días después que ella. Esta tumba también fue vandalizada en 2017 (con pintura roja), curiosamente el mismo año que la de Roció Jurado.

Mausoleo de la familia Flores – ABC

En el mismo cementerio está la tumba de Estrellita Castro, que falleció el 10 de julio de 1983 tras sufrir un paro cardiaco. Por su expreso deseo, se la enterró con el caracolillo de la frente bien arreglado.

Tumba de Estrellita Castro – ABC

En La Almudena también descansan Manolo Caracol, Cecilia, El Fary y dos grandes mitos del pop madrileño, Antonio Vega y Enrique Urquijo, fallecidos en 2009 y 1999, respectivamente. Antonio fue incinerado en un acto íntimo y humilde, y el cantante de Los Secretos fue despedido por más de doscientos amigos.

Tumba de Manolo Caracol – ABC
Tumba de Cecilia – ABC
Tumba de Enrique Urquijo – ABC

En el cementerio viejo de Algeciras (Cádiz) está el mausoleo donde descansan los restos del guitarrista Paco de Lucía, una obra escultórica de Nacho Falgueras presidida por la figura de una guitarra en la que se lee la inscripción «Aceptó siempre la tradición pero la desobedeció», una frase de Félix Grande, estudioso del flamenco y amigo del guitarrista algecireño. Dos manos entrelazadas y un busto de Paco de Lucía completan la obra.

Tumba de Paco de Lucía – ABC

Desde que las cenizas de Camilo Sesto fueron trasladadas al Cementerio de San Antonio Abad en su ciudad, Alcoy, y depositadas en la tumba donde descansan sus progenitores, el aluvión de visitas no ha cesado.

Tumba de Camilo Sesto – ABC

El gran Tino Casal, fallecido por las terribles secuelas de un accidente de tráfico en 1991, está enterrado en el cementerio de Tudela Veguín en Oviedo. Sus fans siguen pasando por allí para rendir homenaje al rey del glam pop español, llevándole flores y haciéndose fotos.

Luis Manuel Ferri Llopis, el inolvidable Nino Bravo, descansa en el Cementerio General de Valencia.

Tumba de Nino Bravo – ABC

Los restos de Sara Montiel, fallecida en 2013, descansan en el Cementerio de San Justo, en el Paseo de la Ermita del Santo de Madrid, y los de Manolo Escobar, en el Cementerio Sant Jaume de Benidorm. Los de Juan Antonio Jiménez Muñoz ‘Jeros’, de Los Chichos, en el Cementerio de Carabanchel, donde también descansa Eduardo Benavente, el añorado líder de Parálisis Permanente. Los de la bailaora Carmen Amaya, que inicialmente fue enterrada en el cementerio de Segur (Gerona), reposan en el Cementerio de Santander, los de Bambino en el Cementerio Municipal de Utrera, y el tenor Alfredo Kraus yace en el Cementerio de Las Palmas de Gran Canaria. Las tumbas de los miembros de Eskorbuto, lugar de peregrinación del punk, están en los cementerios de Santurtzi y de Kabiezes.

Dos míticos rockeros británicos, juntos en Mallorca

También ha habido artistas extranjeros que decidieron quedarse en España para su último viaje. Es el caso de Ollie Halsall y Kevin Ayers, dos prestigiosos músicos de rock que eran muy amigos, y que descansan en el bello cementerio de Deià, en Mallorca. ¿Qué hacen allí sus restos? Para descubrirlo hay que preguntarle a Ramoncin, que tuvo relación con ellos y conoce la entrañable historia detrás de su entierro en la isla: «Fui a ver a Kevin Ayers cuando tocó en el Monumental de Madrid a principios de los setenta, cuando vino con Halsall y Zoot Money. Años más tarde me reencontré con Ayers en Barcelona, en un concierto para recaudar fondos para los afectados de la colza, y tuvimos muy buen rollo. A través de él, pude contar con Halsall para trabajar en el disco «Corta», y también un poco en «Ramoncinco». Poco después murió, y la última persona a la que llamó fue a mí. Porque Halsall vino a Madrid para tocar conmigo, no con Radio Futura, como llegó a decir Diego Manrique. Ollie eligió un camino de destrucción, y por eso acabó muriendo antes de tiempo. Su madre era muy anciana, y la familia se desentendió, así que tuvimos que organizar el traslado del cadáver a Deià, que era su lugar favorito. Kevin Ayers fue quien se encargó de conseguirle ese nicho, de darle la despedida que merecía, y de seguir visitándole cada año». Cuando Kevin Ayer murió en París, unos años después, se descubrió que también había expresado su deseo de descansar en España, concretamente en Deià, junto a su amigo. «Su hija se encargó de traerlo -recuerda Ramoncín-, y se le enterró en una ceremonia muy íntima, rodeado de sus amigos. Se le colocó encima de Ollie, mirando a un acantilado».

Ramoncín, en Deià (Mallorca) junto a la tumba de Kevin Ayers – ABC

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