Un primitivo valenciano para las colecciones del Louvre

El Louvre anunció la adquisición de una tabla con dos imágenes, Sainte Face et Vierge en buste , a los herederos de un gran coleccionista, por intermedio de Christie’s. O sea, una compra directa y por lo tanto sin obligación de comunicar el precio. Presentada en 1904 en una exposición del Louvre, formaba parte de la colección del conde Paul Durrieu (1825-1925), conservador del departamento de óleos del museo y gran conocedor de la pintura medieval, quien la suponía de la escuela de Aviñón. Pero en 2004, cuando fue prestada por sus descendientes para una exposición de primitivos franceses, ya se la consideraba valenciana.

Tabla de madera con dos imágenes, La Sainte Face muestra los rasgos de Cristo tal como están impresos en el Mandylion o Santo Sudario y en el otro lado, el rostro de la virgen evoca un precioso icono, por entonces en el tesoro de la Corona de Aragón y teóricamente pintado por San Lucas.

El autor

En el Louvre aventuran que podría tratarse de Juan Rexach “quien junto a su alter ego, el pintor Jacomart, dominó la producción valenciana durante decenios

Desde un punto de vista formal, la Virgen alude a un prototipo célebre en la época, en Valencia, pintado entre 1405 y 1410 por Gonçal Peris Sarrià y colgado actualmente en el Museo de Bellas Artes de la ciudad. La referencia demuestra –de acuerdo con el Louvre– que el autor del panel Durrieu, como se le conoce, pretendía inscribir su obra en una tradición local.

De ahí su fidelidad al estilo gótico de los comienzos del siglo XV, corroborada por los importantes fondos de oro, adornados por exuberantes decorados vegetales ejecutados con punzón.

Siguiendo las innovaciones de Flandes

El pintor definición los volúmenes, acentúa la profundidad de los drapeados del velo de la Virgen, se sirve de la luz para modelar los rostros

Pero el autor –explica el conservador de primitivos valencianos y españoles– se independiza en cierta manera del modelo, porque define con mayor firmeza los volúmenes, acentúa la profundidad de los drapeados del velo gris de la Virgen y se sirve de la luz para modelar los rostros.

Esos detalles demuestran que seguía atentamente las innovaciones pictóricas desarrolladas en Flandes, especialmente en el taller de Jan Van Eyck en Brujas.

El Museo del Louvre ha realizado una compra directa  a través de la casa de subastas Christie's y por lo tanto sin obligación de comunicar el precio.
El Museo del Louvre ha realizado una compra directa a través de la casa de subastas Christie’s y por lo tanto sin obligación de comunicar el precio. (LUDOVIC MARIN / AFP)

En el Louvre aventuran un autor: podría tratarse de Juan Rexach (con obra documentada entre 1431 y 1486), “quien junto a su alter ego, el pintor Jacomart, dominó la producción valenciana durante varios decenios. Eran los portavoces del nuevo arte flamenco entonces en boga y Rexach enseñaba con orgullo un panel que atribuía a Van Eyck”.

Prolíficos, individualmente o en colaboración, muy requeridos por los soberanos de Aragón, Rexach y Jacomart terminaron por confundir a generaciones de historiadores. Aún hoy subsisten atribuciones muy discutidas.

El valor pictórico

Para el conservador la autoría es “un detalle secundario porque no añade ni quita a esta obra su atractivo casi hipnótico y su turbadora modernidad”

Si en el Louvre piensan que su adquisición terminará por llevar la firma de Rexach es por la similitud de estas dos caras con las que aparecen en retablos suyos, monumentales, de los 1450. Para el conservador la autoría es sin embargo “un detalle secundario porque no añade ni quita a esta obra su atractivo casi hipnótico y su turbadora modernidad”.

Otro motivo de satisfacción: “la obra permite completar una colección de primitivos valencianos, ya importante, de aquellos comienzos del siglo XV representados en las salas del Louvre por obras diversas de Peris Sarrià, como esa Pietà adquirida hace cinco años por la asociación de amigos del Louvre. Y además subraya ese gran momento del arte español que fue la recepción, en Valencia, del arte flamenco”.

Por otra parte, la recién llegada “servirá de contrapunto a riquezas más antiguas de la sala, como las obras de Jaume Huguet, muy activo en aquella época en Barcelona y que encarna otra comprensión de las innovaciones flamencas. Y abrirá un nuevo recorrido hacia el segundo gabinete español, con las obras fechadas a partir de 1450, de Fernando Gallego y de Juan de Flandes”.

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