Un superviviente llamado Ron Wood

Antes de convertirse en director de cine, el luego famoso realizador de Leaving Las Vegas , Mike Figgis, había ejercido su primera vocación, que es la de músico. Lo había sido en un grupo experimental llamado The People Show y antes había ejercido de trompetista y guitarrista en la formación de jazz de vanguardia The People Band, cuyo primer álbum había sido producido por Charlie Watts, el batería de los Rolling Stones.

Aquello fue hace muchos años, en torno a 1970, y ahora el mencionado y curtido realizador británico Figgis (1948) ha vuelto a tener un affaire con la gloriosa banda roquera, en este caso con Ron Wood. El último en llegar al grupo y el más aparentemente asequible y flexible a la hora de compartir arte y experiencias.

Ron Wood  exhibiendo sus mejores armas artísticas en la película de Figgis
Ron Wood exhibiendo sus mejores armas artísticas en la película de Figgis (.)

De eso y de otros aspectos más personales y cercanos va el documental Somebody up there likes me, uno de los más atractivos a priori del festival documental musical In-Edit, actualmente en curso y en formato online.

Habla el realizador desde su casa londinense: “si tenía una idea clara cuando tuve el proyecto entre manos es que quería huir del típico documental sobre figuras del rock. Nunca me han interesado los documentales sobre música en general porque se suelen focalizar mal. El punto de partida que me interesaba era centrarme en un solo aspecto, y en su caso me pareció interesante el pictórico. ¿Cómo me llegó? Mi hijo es uno de los productores y me preguntó si me interesaba. Me lo ofreció sin darme mayores detalles. Lo primero que hice fue irme a tomar un café con Ronnie para conocerle”.

Antes de conocerle Figgis, “no tenía una idea clara de él, de hecho nunca había hablado con él. Conozco bastante bien a Mick Jagger porque hemos trabajado juntos y lo mismo me pasa con Charlie, que produjo un grupo musical donde yo estaba hace muchísimo tiempo y nos seguimos viendo de vez en cuando y tenemos conversaciones interesantes de jazz. Y conozco bien el trabajo de Keith. Siempre he considerado a los Rolling Stones como una banda seria de profesionales que tienen un visión musical amplia y ecléctica”.

Le interesaba, pues, como banderín de enganche a la hora de enfocar la figura de Wood su faceta pictórica, de artista plástico. Aficionado en su momento a una música más focalizada en el jazz y lo experimental como Frank Zappa, Figgis reconoce que “lógicamente escuchaba mucho a los Beatles y algo menos a los Rolling Stones, y también he de reconocer que apenas seguía algunas de las bandas donde tocó Ron antes de entrar en los Stones como The Faces al lado de Rod Stewart”.

La faceta pictórica del guitarrista de los Rolling Stones fue el inicial punto de partida del documental
La faceta pictórica del guitarrista de los Rolling Stones fue el inicial punto de partida del documental (.)

En cualquier caso, la sintonía entre ambos fue instantánea y el documental así lo refleja, fluyendo como una conversación –“tenía claro que no quería trabajar sobre un guión”, recalca Figgis– que atraviesa géneros y temas, con imágenes de actuaciones pasadas y actuales ante la cámara, donde el músico habla de sus adicciones, de su salud física, de sus orígenes familiares suburbiales, de su en aquellos entonces inagotable gusto por la fiesta, el coleguismo y el colocarse.

“Los temas salieron de forma natural y eso que al principio de todo me dijeron que mejor no tocar la cuestión de las drogas y los excesos”, reconoce el realizador británico, que acabaría encargándose de la banda sonora del documental junto al propio Wood, toda vez que el designado a tal efecto, el exitoso Mark Ronson, tenía la agenda ya repleta.

“Fue una buena y agradable sorpresa conocer a Ron como persona abierta y atenta a lo que ocurre en su entorno, a lo que hay que sumar unos intereses amplios y eclécticos, le encanta el jazz y si miras hacia atrás ves con quien ha colaborado su guitarra, con gente como Aretha Franklin, Bob Dylan o David Bowie, y eso dice mucho de su arte”, resume Figgis.

Por cierto, un arte que en Wood empezó siendo visual antes que musical tal como se comprueba en el documental y que pasados los años vuelve a ocupar un lugar destacado en la vida de este auténtico superviviente.

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