Una de cada cuatro muertes por covid notificadas desde el final de agosto se produjo en residencias

Una mujer recibe la visita de su familia a través de una ventana de la residencia de Valencia.

María Ángeles Martos Paredes cuenta los días para poder abrazar a su madre, María, que en diciembre cumplirá 98 años. De momento, ella y sus otros dos hermanos deben conformarse con las videollamadas que realizan a diario con su progenitora, una de los 134 internos de la residencia de mayores Caridad y Consolación de Jaén. Este centro asistencial está oficialmente libre de covid desde el último fin de semana. Un alivio después de un infausto periodo que la ha llevado a convertirse en la residencia con mayor mortandad en Andalucía, con 29 víctimas y el 84% de sus internos infectados. Aunque la versión oficial apunta a que el virus entró en el centro por el falso negativo de una trabajadora, la residencia ha puesto bajo la lupa los test de antígenos que, una semana antes de que irrumpiera el brote, se hicieron a los casi 200 residentes y empleados. Todos dieron negativo.

La Junta de Andalucía medicalizó la residencia el 5 de octubre. En aquel momento ya había 78 positivos, pero un mes después los casos se dispararon hasta los 162 —113 residentes y 49 trabajadores— y, lo que es peor, los fallecidos fueron casi una cuarta parte del total de ancianos internos. “La medicalización y los protocolos establecidos han sido acertados, pero creemos que ha habido fallos en los test de antígenos, es muy raro que todos dieran negativo y, una semana después, empezara la tragedia”, comenta José Paulano, gerente de este centro gestionado por una fundación religiosa privada.

Las pruebas diagnósticas las llevaron a cabo profesionales del Distrito Sanitario de Jaén. “En los test de antígenos, al igual que con las PCR, puede ocurrir que el positivo no salga por la carga vírica, y que a los pocos días se repita y sí sea positivo”, indica una portavoz de la Consejería de Salud y Familias andaluza, que asegura no tener constancia de ninguna anomalía en estos test. Estas pruebas, al igual que las PCR, se realizan a través de una muestra nasofaríngea y detectan infecciones activas. Están indicadas para sintomáticos en los cinco primeros días de evolución de la enfermedad y contactos estrechos. Identifican proteínas de la superficie del virus, apenas precisan 15 minutos para ser analizadas, se obtienen los resultados en el mismo lugar en el que se toman las muestras y no se necesitan especialistas, solo sanitarios entrenados para realizar todo el procedimiento.

Sin embargo, cada vez son más las voces que ponen en cuestión estas pruebas. “Su eficacia es mayor cuando la carga viral es alta y cuando se realizan en los primeros días de la enfermedad, pero cuando los pacientes no tienen síntomas no tienen mucha fiabilidad”, subraya la epidemióloga Andrea Burón, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública. “Encontramos una amplia amalgama de profesionales realizando las pruebas de antígenos, sobre todo, en atención primaria, clínicas odontológicas, farmacias… Y todo sin las estrictas medidas de seguridad, exponiendo así a los profesionales y a la población”, añade Francisco Javier Montero, secretario general del Sindicato Estatal de Técnicos Superiores Sanitarios.

La dirección de la residencia Caridad y Consolación y la Junta consideran que el virus entró con una empleada asintomática que convivía con su hija, que había regresado a Jaén tras el brote surgido en la Universidad de Granada. La empleada dio negativo en los test realizados por la residencia, pero una semana después fue de las primeras en dar positivo y encendió las alarmas.

El 84% de los internos y más del 60% de la plantilla llegó a infectarse, lo que obligó a la dirección a hacer una llamada desesperada en busca de más personal. La residencia, que ha tardado casi mes y medio en dar por controlado el brote, creó dos alas diferenciadas en el centro, una para aislar a los contagiados y otra para el resto, todos cerrados a cal y canto en sus habitaciones. Además, las instalaciones se desinfectaban cada dos días y, al estar medicalizada la residencia, los traslados al hospital fueron mínimos. “Las primeras víctimas mortales fueron pacientes que tenían patologías previas”, explica el gerente.

Pese a que el centro de mayores llegó a parecerse por momentos a un tanatorio —se registraron hasta seis fallecidos en un solo día—, los familiares no han cuestionado la atención. “No tenemos ninguna queja, la residencia nos ha dicho la verdad desde el principio y nos ha estado informando”, indica María Ángeles Martos Paredes a las puertas del centro, donde su madre es una de las pocas internas que ha dado negativo en todas las pruebas. Menos fortuna tuvo otro anciano de 91 años que falleció hace un par de semanas, sin que tuviera patologías previas. “Mi padre ha estado muy bien atendido y se sentía felicísimo allí, solo hemos sentido no poder despedirnos de él”, relata su hijo, que prefiere no dar su nombre.

Casi 300 centros de mayores con focos de covid

El crecimiento desbocado de los contagios entre los mayores ha llevado a Andalucía a liderar la subida de infectados en las residencias en esta segunda ola. Son casi 300 los centros de esta región en los que se han detectado focos de covid-19, con más de 2.000 mayores y 1.000 trabajadores contagiados la última semana. En apenas un mes, las infecciones entre residentes se han incrementado un 148%. En Jaén, con más de 600 contagiados y 130 víctimas mortales, los fallecidos en residencias suponen ya más de un tercio de todas las muertes acumuladas desde el inicio de la pandemia.

Y es ahora, con estos datos escalofriantes, cuando la Junta de Andalucía ha anunciado, por un lado, que cada semana hará (con carácter voluntario) test de antígenos a los trabajadores de los centros sociosanitarios y, por otro lado, que va a poner en marcha esta misma semana un plan de inspección en las residencias de mayores de la comunidad, tanto de titularidad pública como privada. También ha anunciado este martes la incorporación de ocho camiones itinerantes (uno en cada provincia) con el objetivo de hacer unos 4.000 test de antígenos diarios en los municipios que determine la Dirección General de Salud Públilca.

“Si encuentra algo mejor, cómprelo”, dijo hace unos días el consejero de Salud y Familias del Gobierno andaluz, Jesús Aguirre, tras sacar pecho porque el 88% de las residencias andaluzas están libres de covid. Estas palabras han sido calificadas por el PSOE como “una frivolidad y una chulería inadmisible” por hacerse en la región donde el virus está teniendo más incidencia entre la población mayor acogida en centros residenciales.

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