Una masacre prehistórica congelada en el tiempo

La Hoya se encuentra en un paraje espectacular, un escenario de película entre viñedos, en plena Rioja Alavesa, protegido por la Sierra de Cantabria. No es de extrañar que en este espacio se erigiera, entre el 1200 y el 250 antes de Cristo, uno de los núcleos urbanos de mayor pujanza económica y social de su época, convertido ahora en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Euskadi.

Con una extensión de alrededor de cuatro hectáreas, el poblado fue fundado en la Edad de Bronce por tribus indoeuropeas llegadas de Europa Central y, más tarde, pasó a ser ocupado por los celtíberos. Hasta que, ya en la Edad de Hierro, la zona fue totalmente abandonada por causas desconocidas.

Edad de Hierro

La gran ciudad prehistórica fue destruida durante un brutal ataque que ocurrió entre el 350 y el 200 a.C.

A una de las víctimas le amputaron el brazo derecho, junto con todos sus brazaletes
A una de las víctimas le amputaron el brazo derecho, junto con todos sus brazaletes (Antiquity)

Los arqueólogos, sin embargo, parece que por fin han podido desvelar el misterio. Durante las excavaciones, que comenzaron en 1973 y han permitido estudiar alrededor del 15% de La Hoya, han encontrado pruebas de una masacre congelada en el tiempo. La gran ciudad prehistórica fue destruida durante un brutal ataque que ocurrió entre el 350 y el 200 a.C., una batalla que dejó cuerpos abandonados en las calles mientras las casas eran incendiadas.

A pesar de las evidencias de muertes violentas y que la ciudad nunca volvió a ser reocupada, aún se desconoce la verdadera naturaleza del ataque. Los investigadores están sorprendidos, además, porque este tipo de conflicto es raro en la España de la Edad de Hierro, donde la cremación era común. El fuego destruía la evidencia esquelética del combate y enmascaraba el verdadero alcance del enfrentamiento.

La Hoya es un poblado que estaba situado en lo que hoy en día es la Rioja Alavesa
La Hoya es un poblado que estaba situado en lo que hoy en día es la Rioja Alavesa (Antiquity)

Por suerte para los arqueólogos, en La Hoya había restos suficientes para que la doctora Teresa Fernández-Crespo, de la Universidad de Oxford, y su equipo pudieran realizar un análisis pormenorizado de los esqueletos y sus lesiones. Estudiaron los 13 cuerpos que se han recuperado hasta el momento en el yacimiento, entre los que había hombres, mujeres y niños, según revelan en un artículo publicado en la revista Antiquity .

”Un hombre sufrió múltiples ataques frontales, lo que sugiere que estaba enfrentando a su atacante”, dijo en un comunicado Fernández-Crespo. “Este individuo fue decapitado pero el cráneo no fue recuperado, y pudo haber sido tomado como trofeo”, añade. Otro adulto fue apuñalado por la espalda mientras que a una pareja les cortaron los brazos.

Organización del poblado y algunos de los esqueletos encontrados en sus calles
Organización del poblado y algunos de los esqueletos encontrados en sus calles (Antiquity)

Durante las excavaciones no se ha encontrado ni una sola evidencia de que la gente regresara al poblado para enterrar a los muertos o para recoger sus pertenencias. La ciudad permanece congelada en el tiempo, con las víctimas tal y como quedaron tras el ataque. “Podemos concluir que el objetivo de los atacantes era la destrucción total de La Hoya”, aseguran los investigadores.

La Hoya se encuentra en el fértil Valle del Ebro, que también está situado estratégicamente entre la región cantábrica, el Mediterráneo y la meseta interior de la península. El conflicto por el control de esta importante región pudo haber sido el detonante de la confrontación.

Una daga  recuperada del cementerio de Piñuelas demuestra que existía el combate cuerpo a cuerpo
Una daga recuperada del cementerio de Piñuelas demuestra que existía el combate cuerpo a cuerpo (Antiquity)

La destrucción de un asentamiento considerable que, además, contaba con robustos muros defensivos sugiere que la fuerza atacante era grande y bien organizada, lo que revela que probablemente se estaba produciendo una guerra a gran escala en esa zona de la península en ese momento de la Edad del Hierro, antes de la llegada de los romanos. “Sitios como La Hoya nos recuerdan que la guerra en el pasado, así como en el presente, afectó no solo a los involucrados directamente, sino a comunidades enteras”, concluyen los arqueólogos.

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