Una periodista encara cinco años de cárcel en China por su cobertura en Wuhan

La periodista Zhang Zhan en una imagen de YouTube.

La decisión del grupo parlamentario de oposición en Hong Kong de dimitir en bloque, tras la inhabilitación de cuatro de sus diputados, no ha sentado bien en Pekín. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, del departamento del Gobierno central encargado de las relaciones con los dos territorios autónomos, advertía este jueves de que considera la iniciativa “un desafío abierto” a su autoridad. El Ministerio de Exteriores rechazaba las críticas de otros países a la expulsión de los cuatro diputados: “Ningún otro país haría la vista gorda ante actos de traición por parte de funcionarios públicos, incluidos legisladores, que violan sus juramentos y traicionan a su país”, declaraba el portavoz Wang Wenbin.

La jornada de este jueves fue extraña en el Consejo Legislativo de la antigua colonia británica, el Parlamento hongkonés, un día después de que una resolución del parlamento en Pekín autorizara las inhabilitaciones y precipitara el abandono de los 15 legisladores que quedaban en la oposición. Los intentos de los diputados de los partidos pro Gobierno por celebrar una sesión normal se estrellaban contra la evidencia de los numerosos escaños vacíos; en las escaleras hacia el hemiciclo, uno de los políticos dimitidos había colgado una banderola blanca: Carrie Lam, la jefa del Gobierno autónomo, “perjudica a Hong Kong y daña al pueblo, su nombre estará manchado para siempre”, se leía en ella. Algunos de los diputados de oposición circulaban por los pasillos. Para muchos de ellos, la dimisión no se hará efectiva hasta el próximo diciembre por cuestiones administrativas.

“Hongkoneses, prepárense para un largo, largo periodo en el que una sola voz se hará oír en la sociedad”, dijo el jueves a los periodistas el diputado prodemocracia Lam Cheuk-ting en las inmediaciones del Consejo. “Si eres disidente, prepárate para más presión”, añadió el legislador, citado por la agencia France Presse (Afp).

La expulsión de los cuatro diputados ha motivado las críticas de los Gobiernos de EE UU, el Reino Unido y la Unión Europea, entre otros. Londres, que ha convocado al embajador chino para expresarle su malestar, ha asegurado que “China ha vuelto a romper sus promesas al pueblo de Hong Kong” y ha prometido que estudiará la imposición de sanciones. La UE, por su parte, considera la inhabilitación una medida “arbitraria” y que “socava aún más la autonomía” del enclave.

El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, también advirtió de la posibilidad de nuevas sanciones contra “los responsables de extinguir la libertad de Hong Kong”. “El principio Un país, dos Sistemas [por el que Pekín garantiza hasta 2047 libertades al enclave inexistentes en el resto del Estado] es ya solo un disfraz que encubre la dictadura unipartidista del Partido Comunista de China en Hong Kong”, ha asegurado.

La decisión del miércoles del Parlamento chino prohíbe que «ninguna persona que apoye la independencia de Hong Kong, no reconozca la soberanía de China, confabule con “fuerzas extranjeras” para injerir en los asuntos internos de la ciudad o cometa “otros actos que pongan en peligro la seguridad nacional” pueda ocupar un escaño en el legislativo de la antigua colonia británica. La nueva norma adjudica al Gobierno autónomo el poder para ordenar las expulsiones, sin necesidad de que los tribunales tengan que dar su visto bueno, como ocurría hasta ahora.

Un prestigioso experto legal hongkonés, el profesor Simon Young, decano adjunto de la facultad de Derecho de la Universidad de Hong Kong, ha declarado a la cadena pública de la ciudad que esa medida ha creado “una cierta crisis constitucional”, puesto que elimina el poder de los tribunales del enclave para interpretar la ley del territorio autónomo.

Es la segunda vez este año que el Parlamento chino impone medidas a Hong Kong. El 30 de junio aprobó la draconiana ley de Seguridad Nacional del enclave, una respuesta a las protestas masivas del año pasado en el territorio y desde cuya entrada en vigor se ha intensificado la represión contra las voces contrarias a Pekín.

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