Una turista estadounidense devuelve un mármol al Foro Romano que robó por amor

El Museo Nacional Romano recibió hace apenas días un paquete voluminoso y pesado. Cuando el personal de correos lo entregó a las oficinas de las Termas de Diocleciano, la sorpresa fue tremenda. Los funcionarios lo abrieron y se encontraron un gran fragmento de mármol de hace centenares de años, según explica el periódico Il Messaggero.

En un lado había una inscripción. “To Sam, Love Jess, Rome” (Para Sam, te quiere Jess, Roma). Acompañando al antiguo hallazgo había una carta manuscrita en inglés: la autora declaraba su arrepentimiento por haber robado esa piedra. Se trata de una joven turista estadounidense que quiso devolver la pieza robada durante sus vacaciones en Roma.

Carta

Acompañando a la piedra había una carta manuscrita en inglés: la autora declaraba su arrepentimiento

“Perdónenme por ser una estadounidense tan tonta -dice-, me siento fatal no solo por haber robado este artefacto del lugar que le corresponde, sino también por haber escrito sobre él de esta manera. Estuvo muy mal por mi parte y solo ahora, como adulta, me doy cuenta de lo imprudente y despreciable que fue hacerlo. Pasé horas tratando de eliminar la escritura, pero sin éxito”.

El paquete llegó desde la ciudad de Atlanta. La mujer que la escribió había visitado Roma en 2017 y tomó el fragmento para dárselo a su prometido. “Me afectó precisamente porque era una niña y se dio cuenta de que estaba equivocada. Es un gesto espontáneo, pero fruto de una reflexión consciente”, afirma Stéphane Verger, director del Museo Nazionale Romano.

El paquete llegó desde la ciudad de Atlanta y la mujer que lo envió había visitado Roma en 2017

Quién sabe si Jess actuó influenciada por el acto de Nicole, la canadiense de 36 años que en octubre pasado quiso devolver un artefacto robado en Pompeya años antes, durante un viaje, admitiendo que le traía mala suerte (entre problemas familiares y enfermedades).

El mármol era originario de Asia Menor, muy común en el Imperio Romano. Probablemente fue robado de un parque arqueológico o tal vez del Foro Romano. “La carta que lo acompañaba era conmovedora”, dice el director.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *