Valeria Luiselli: "Mi mirada extranjeriza el mundo"

A veces, los libros se hermanan por caminos inesperados. <em>Papeles falsos</em>, la primera obra de la mexicana Valeria Luiselli (ahora reeditada por Sexto Piso, al…

A veces, los libros se hermanan por caminos inesperados. Papeles falsos, la primera obra de la mexicana Valeria Luiselli (ahora reeditada por Sexto Piso, al hilo del éxito de la novela ‘Desierto sonoro’), recuerda a Delirious New York, del arquitecto Rem Koolhaas. En los dos textos, la ciudad aparece narrada por una especie de paseante disfuncional que ve las señales que nadie más ve. Si Koolhaas encontraba en el acero y el cristal de Mahattan un nuevo país de las maravillas para Alicia, Luiselli ve en la bulliciosa, divertida y brutal Ciudad de México como un plano solitario y casi metafísico.

«Me encanta Koolhaas», responde Luiselli, antes de contar que no se le había ocurrido pensar en Delirious New York como un pariente de Papeles falsos. ¿Qué es entonces el libro? Un conjunto de 10 ensayos breves, más divagatorios que de tesis, más narrativos que sociológicos, en los que una voz en primera persona sale a la calle y cuenta lo que ve; casi siempre en la Ciudad de México; un par de veces, en Venecia. Dos datos importantes: uno, el texto original está escrito en español (Desierto sonoro está escrito en inglés). Y dos, Papeles falsos está lleno de nombres de calles, barrios y estaciones de metro.

¿No se decía, medio en broma medio en serio, que cualquier libro que tenga muchos nombres de calles y de estaciones, que sea un poco mapa, sólo por eso ya merece la pena? «Yo escribí Papeles falsos viendo mapas, rodeada de mapas. Y recordando los mapas con los que trabajaba mi padre en su tesis doctoral. No crecí en el DF. Sólo viví allí mis primeros dos años de vida. Luego pasé otro año y medio o un poco más en mi adolescencia y volví con veintipocos. Fue entonces cuando empecé con este libro, como una manera de inscribirme en mi lengua materna y en mi ciudad natal, que en realidad me eran en parte extrañas. Yo me perdía en el DF. Cuando sacaba el coche siempre tenía que tomar Insurgentes para ubicarme. No existía el GPS e iba con la Guía Roji [el tradicional callejero de la Ciudad de México] a todas partes. La Guía Roji estaba muy presente en lo que escribía».

Papeles falsos juega con la idea de que la Ciudad de México, que no tiene mar como Lima ni montañas como Bogotá, que vista desde el avión es una especie de manto infinito e incomprensible de calles y casas…, es por eso un reflejo de la vida emocional de las personas. Un lugar dispuesto en cuadrícula donde el caos y el orden están en una tensión permanente y el camino se convierte en vagabundeo. «Claro que mi manera de ver la vida está condicionada ser defeña, que no hubiese sido lo mismo si hubiese sido bogotana o de Santiago de Chile. Mi voluntad, todavía juvenil pero aún ferviente, es la de arraigar en mi ciudad natal. Es un libro escrito con nostalgia del presente. Yo estaba en México pero aún era un poco extranjera».

Por eso, Luiselli dedica algunas de sus mejores páginas a los «relingos», cachitos de ciudad inutilizables, pequeños lotes que aparecen cuando dos calles se cruzan en diagonal y que no dan para poner una casa ni una plaza. Tierras baldías. «La idea no es mía pero es una de las mejores ideas del libro. Los terrain vagues de Solá Morales son eso. Son los espacios negativos que permiten hacer cartografías más críticas de las ciudades. De cómo habitamos las ciudades».

Hace dos años, apareció en España El vértigo horizontal, de Juan Villoro (Anagrama), otro libro de flanêurs en la impaseable Ciudad de México. La diferencia es que aquel libro estaba lleno de gente y tenía un tono casi cómico y dulcísimo, mientras que el México de Papeles falsos es un lugar solitario e introspectivo. «Quizá sea un reflejo de mi carácter y, más que de mi carácter, de mi manera de plantarme ante lo que escribo. Sobre todo si escribo sobre México. México es mi país, es el único país en el que no tengo derecho a sentirme extranjera. Sin embargo, experimento mucha extranjería. En 37 años de vida creo que he vivido siete años en México. Así que me coloco siempre como un observador silencioso y un poco distanciado de esa realidad. Más que una mirada extranjera, es una mirada que extranjeriza el mundo, a pesar del afecto y la curiosidad».

Esa mirada extranjerizante incluye la violencia. El texto más corto de Papeles falsos trata de un asesinato a la vuelta de la esquina. O, más que de un asesinato, trata de la silueta del cuerpo aseinado, dibujada a tiza en el suelo. ¿Por qué esa distancia? «Aquellos años en los que escribí este libro no fueron particularmente violentos en la Ciudad de México. Pero la violencia siempre existe en cualquier gran ciudad. Para mí es un tema complicado. ¿Cómo quiero escribir sobre la violencia? Siempre he rechazado escribir ficción que recree la violencia que vemos en los medios de comunicación. El periodismo es un trabajo que respeto profundamente. Pero cuando entró Felipe Calderón y empezaron las guerras del narco, llegaron muchas novelas que trataban ese tema y yo las juzgué con mucha dureza. Supongo ahora que equivocadamente. Ahora entiendo que los escritores escriben de lo que pueden, de lo que les angustia. Pero yo sigo sin querer escribir directamente sobre esos años de violencia. La violencia aparece como un cambio atmosférico que te encierra en casa, que te oprime, como una tormenta que aparece. Lo que he escrito sobre violencia es sobre la violencia institucional en Estados Unidos. La violencia de los brazos de la ley y las políticas migratorias».

Ese hilo nos lleva a Niños perdidos y Desierto sonoro: «En Papeles falsos también hablo de exilios: Brodsky, María Zambrano… Eran exilios literarios y conocidos. Después, mi atención fue cambiando con los años: de la arena literaria a otros espacios de extranjería».


Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

SERIE: 'LA EDAD DE ORO (DIÁLOGOS SOBRE LA VEJEZ)' – 2Álvaro Pombo: "Los viejos impacientamos a la sociedad, y eso es muy triste"
CulturaLas recomendaciones de Sara Mesa: Pete Delo, 'Tremé', cine clasiquísimo y Barbara Ehrenreich
LiteraturaAnne Carson: "Mi poesía personal es un fracaso"

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *