Viaje alucinante a los almacenes de los museos

Los museos ocultan mucho más de lo que muestran, con más del 90% de sus colecciones condenadas a las reservas, en algunos casos de por vida. No necesariamente son obras de segunda, pueden estar dañadas, no encajar en el relato o simplemente las dimensiones de los equipamientos son las que son, y resulta imposible exponerlo todo. Pero las piezas y objetos allí apelotonados ¿merecen otra oportunidad? ¿Tienen algo que contarnos? En los últimos años museos como el MNAC, con proyectos como Maniobra de Perejaume o La caja entrópica, en el que Francesc Torres rescató obras que habían sido agraviadas o vandalizadas, han invitado a artistas a que se zambulleran libremente en sus almacenes e hicieran visible aquello que habitualmente es invisible para los visitantes.

Y esa misma idea es la que alienta Obres els dipòsits , un proyecto del comisario y crítico de arte Frederic Montornés , ganador del concurso Transversal Xarxa d’Activitats Culturals, por el que diez artistas han creado nuevas obras a partir de los fondos de otros tantos museos o archivos comarcales. “Me interesa esa capacidad que tienen estos objetos que están dormidos para, a partir de una mirada externa, generar nuevos discursos al margen de los hegemónicos y que son también absolutamente validos”, señala el comisario.

“Me interesa esa capacidad que tienen estos objetos que están dormidos para, a partir de una mirada externa, generar nuevos discursos al margen de los hegemónicos”

Una vez elegidos a los artistas, Montornés les propuso que se adentraran en las reservas, escribieran 500 palabras sobre la experiencia, y a partir de ahí estiraran del hilo hasta crear una obra nueva. “Y lo cierto es que todos ellos han salido por lugares insospechados y alucinantes”, explica. Uno de los más sorprendentes es el de Ignasi Prat, que ha inventariado, una a una, todas las piezas custodiadas por la Junta de Salvaguarda durante la Guerra Civil que nunca fueron reclamadas por sus propietarios y duermen en una especie de limbo. La iniciativa se traducirá más adelante en una exposición.

'Fer el cap gros. Supervivències dels imaginaris populars', de  Oriol Vilapuig
‘Fer el cap gros. Supervivències dels imaginaris populars’, de Oriol Vilapuig

Oriol Vilapuig encontró en el Museu dels Sants de Olot los personajes de la farándula olotense (Gegants, el Cap de Lligamosques, los Cavallets y los Cabeçuts), que ha activado con la ayuda de los habitantes de la ciudad, a los que ha pedido una especie de teatro de sombras doméstico. En el Museo de Tortosa, y a partir de una pintura sobre vidrio en la que se ve al personaje bíblico R ubén asomándose al pozo donde ha caído José, Òscar Holloway ha creado una ficción sobre el rescate (fotografías encontradas, grabaciones, dibujos, animaciones en 3D) que culmina en una isla de Tailandia.

'Exterior día. Una familia cualquiera sonríe', de Marla Jacarilla
‘Exterior día. Una familia cualquiera sonríe’, de Marla Jacarilla

Marla Jacarilla toma prestadas grabaciones familiares de los fondos fílmicos de centros dependientes del Museo de Reus para una nueva película protagonizada por personas que nunca se conocieron. Lúa Coderch ha tratado de visibilizar “la parte que falta” de objetos fragmentados en la Reserva de Arqueología del Museo de Mataró.

'La part que falta', de Lúa Coderch
‘La part que falta’, de Lúa Coderch

Mariona Moncunill ha realizado un vídeo a partir de los fósiles del Museo de Manresa. Regina Giménez ha creado tres obras sobre papel a partir de un álbum de fotografías de la Casa Aymat de Sant Cugat que con el tiempo había quedado vacía de imágenes.

Performance 'Otro modo de hacer juegos con las manos', de Anna Dot
Performance ‘Otro modo de hacer juegos con las manos’, de Anna Dot

Èlia Llach se inspira en el trazo de los documentos notariales del Archivo Comarcal de Garraf para realizar sus propios dibujos y Anna Dot ha ideado una performance en la que deja al descubierto los trucos de manos de un libro del siglo XVIII que custodia el Museu d’Art de Girona. Por último, Martí Anson, incapaz de enfrentarse a los fondos del Museu de l’Empordà y el del Joguet de Figueres, confió la elección de las piezas a un programa aleatorio de ordenador. El resultado del proceso: un disco de vinilo y un libro.

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