'Vida', la serie de latinas, bisexuales y millennials en Los Ángeles

La primera serie ‘spanglish’ que retrata a las latinas de segunda generación llega a España tras alcanzar el éxito en Estados Unidos:

Vida empieza con una atípica escena de sexo heterosexual (luego ya vendrá el lésbico) y un funeral. Podría parecer cualquier ciudad de México, salvo que es Los Ángeles, esa zona este en la que más del 90% de la población es mexicana. Aunque en España ha pasado sin pena ni gloria, Vida rompió esquemas en Estados Unidos cuando StarzPlay la estrenó en 2018: una serie hecha por mujeres latinas, sin tópicos y absolutamente transgresora. En Vida no hay tabús: ni sexuales, ni identitarios, ni lingüísticos. Emblema latino y de la comunidad LGTBI a la vez, millennial y puramente spanglish, así es esta joya de la que apenas se ha hablado en Europa.

El argumento: dos hermanas radicalmente opuestas, Lyn (Melissa Barrera) y Emma (Mishel Prada) se reencuentran cuando su madre Vidalia muere inesperadamente. Como herencia, les lega un bar ahogado por las deudas y un viejo edificio. Eso, y el descubrimiento de que esa camarera de estética hipermasculina es en realidad su madrastra. Un punto de partida para una sitcom no tan simple, en la que las protagonistas son las nuevas estadounidenses.

Ni suficientemente americanas ni suficientemente mexicanas. Un limbo que la directora y guionista Tanya Saracho, nacida en México y criada en Texas, conoce bien. Saracho fue una de las fundadoras del Teatro Luna de Chicago, una compañía de actores latinos que reivindicaba papeles fuera de los estereotipos de sirvienta, jardinero, narcotraficante y/o ladrón, amante y/o prostituta, etc. Vida es esto: crecer en Estados Unidos con una tradición hispana detrás, explorar ese equilibrismo de las segundas generaciones mexico-americanas, algo que generalmente no se ve en la ficción.

Chelsea Rendon interpreta a una activista antigentrificación.
Chelsea Rendon interpreta a una activista antigentrificación.

Si Tom Wolfe retrató el Hialeah cubano en su Bloody Miami (donde, por cierto, creció Mishel Prada), Vida hace lo propio con Boyle Heights, el little Mexico angelino, lejos de la vida surfera de Venice Beach, del glamour de Hollywood o de la postal idílica de palmeras y sol. La serie se basada en el relato Pour Vida del joven escritor Richard Villegas Jr., nacido aquí, en el este de Los Ángeles.

contra la gentrificación

Cuando las dos hermanas Hernández vuelven al barrio donde se criaron para reflotar el bar de su madre se topan con la presión de las inmobiliarias, de los acreedores y el rechazo de los suyos. Son demasiado gringas, es decir, white-tinas: latinas con tono de piel claro o, simplemente, demasiado americanizadas. Primer neologismo. Luego viene gente-fication: cuando el proceso de gentrificación se debe a los propios latinos con sueldos altos, que compran negocios y modernizan (o uniformizan) el barrio con tiendas cool, bares hipsters y apartamentos que doblan los alquileres. Último neologismo: chipsters (chicanos hípsters). Así es la Vida en Los Ángeles, donde los tradicionales murales de estética mexicana desaparecen para dejar paso a anuncios de multinacionales. Pero algunos locales míticos, como el bar de las chicas Hernández, resisten. Eso era Vida también: una serie de resistencia, aunque Starz la canceló después de tres temporadas. Ahí queda esa otra parte de Los Ángeles, tan hispana, tan americana.


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