«Ya te acostumbrarás»: el drama del paro en España, de Berlanga a León de Aranoa

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05/08/2022 a las 01:44h.

José Luis es verdugo, muy a su pesar. Acaba de ejecutar a un condenado en Palma de Mallorca, destrozado, hundido, asqueado de sí mismo y en lo que se ha convertido, él que antes era funerario, jura y perjura, ante Carmen, su mujer, su pequeño hijo y su suegro, Amadeo, que no lo volverá a hacer más, que si es necesario abandona el piso en Moratalaz que como funcionario ha conseguido, pero que no vuelve a ejecutar a nadie con ese método atroz del garrote vil, ni con ningún otro. Se aleja el grupo hacia el barco que los devolverá a la Península. Pero una voz, cascada, la voz terrible de la experiencia, deja caer con una cierta siniestra sorna, una sentencia inapelable: «Ya te acostumbrarás».

La película es una de las obras maestras del cine español, no sólo español sino internacional, que supera los tiempos, las modas, los modos, las manías, las ensoñaciones y los discursos: ‘El verdugo’ (1963), dirigida por un genial Luis García Berlanga, apoyado en el guión por el gran Rafael Azcona. ¿Humor negro?, mejor humos negros. Retrato de un tiempo, de un país, de una sociedad y de la necesidad de encontrar un trabajo sea éste el que venga. No es lo que se denominó cine social, ni siquiera mera antropología social, es la fotografía certera, cruel –porque la sociedad laboralmente siempre lo es– de una sobrevivencia. Y es que todo el que tiene que trabajar sobrevive. Sólo se vive en la infancia. Y José Luis, el bueno de José Luis encuentra en un oficio despreciado la salida laboral. He ahí, la razón y sentido de la película, además de una soberana denuncia de otra crueldad mayor como es la pena de muerte. Pero la clave, hay que insistir en ello, es cómo, o hasta dónde puede llegar alguien por encontrar un trabajo que permita vivir, si no con solvencia, sí con cierta seguridad. Al fin y al cabo José Luis es funcionario.

‘El Verdugo’, de Berlanga

Cuarenta años después, Fernando León de Aranoa estrena ‘Los lunes al sol’, título tomado de un grupo de trabajadores franceses en paro que denunciaban su situación con un mensaje, pensemos que poético, para limar el ácido tremendo de saberse marginado por esa lacra contemporánea, que ningún Gobierno es capaz de resolver: el paro laboral. Ahora, la situación es muy distinta. Es que busques el trabajo que busques ya no lo encuentras, y si lo encuentras, la precariedad es la marca de salida. Es lo que Richard Sennet alertó en ‘La corrosión del carácter’. Ya no hay ninguna seguridad, y que se tienten la ropa los que piensan en su seguridad (los funcionarios) porque los déficits gubernamentales pueden conducir a situaciones hasta ahora inéditas. Pero, sí, como recuerda Sennet y León de Aranoa recoge en la película ya no hay ninguna seguridad, ni para los que están en el paro, y tienen cierta edad, de encontrar un trabajo estable (eso que te decían «para toda la vida», ahora, «para lo que te queda de vida»), ni para los que se creen consolidados en sus respectivos empleos.

¿Será el destino, frente a la Inteligencia Artificial y los ‘Yo, Robot’ de Assimov, tendernos todos los lunes al sol? La película de Aranoa, impecable en su realización, impecables sus interpretaciones, plantea también el desmoronamiento no sólo de un sistema de vida, sino de la interiorización de cada uno de los personajes, si uno tuviera que destacar al más conmovedor de todos ellos, sin duda, repararía en Lino (José Ángel Egido) que no flaquea, ni se rinde a la hora de buscar un nuevo trabajo. La escena del pelo teñido es la más compleja y excepcional de la película. Con el añadido del comentario del resto de los amigos, que lo dejamos para el juicio moral, cada uno tiene el suyo, de los espectadores. No son dos ejemplos sociales, son dos realidades, con un intervalo de cuarenta años entre ellas y que recuerdan, una y otra vez, la inquietante provisionalidad de la vida laboral, porque como bien dice Amadeo, sí, ya nos acostumbraremos. Para eso está el cine, cuando se acerca a la gente.

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Sobre el autor Fernando R. Lafuente

Madrid, 1955. Dr. en Filología. Durante cerca de 15 años ha sido director de ABC Cultural, y durante más de una década subdirector. Ha sido director del Instituto Cervantes (Ministerio de Asuntos Exteriores), director general del Libro, Archivos y Bibliotecas (Ministerio de Educación y Cultura) y director del Instituto de Cooperación Iberoamericana en Buenos Aires (Argentina). Actualmente es secretario de Redacción de Revista de Occidente y director del Master sobre Cultura Contemporánea en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

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https://www.abc.es/cultura/acostumbraras-drama-paro-espana-berlanga-leon-aranoa-20220805185512-nt.html

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