"Zenobia Camprubí fue el eje en la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez"

"Zenobia es sencilla, natural, <strong>auténtica, inteligente, intuitiva</strong>. Tan polifacética, tan atractiva. Responsable y consecuente. Con una gran fuerza de voluntad.

«Zenobia es sencilla, natural, auténtica, inteligente, intuitiva. Tan polifacética, tan atractiva. Responsable y consecuente. Con una gran fuerza de voluntad. Independiente y realista». Palabra de Emilia Cortés, doctora de la UNED y autora de Zenobia Camprubí. La llama viva (Alianza Editorial) y responsable de Epistolario II (1895-1936), un volumen de la Residencia de Estudiantes que recoge 547 cartas y postales inéditas de aquella mujer siempre sonriente y arrebatadora.

¿Pasaba a máquina los textos de su marido, Juan Ramón Jiménez (JRJ)? Sí. ¿Aguantó sus manías, le tenía todo a punto, le afilaba incluso los lápices? Cierto. ¿Incluso estando ella muy enferma? También. Pero, además, tradujo numerosas obras del Nobel Rabindranath Tagore (que Juan Ramón sólo pulía, pues el poeta de Moguer nunca supo inglés), exportó cerámica española y portuguesa a Estados Unidos (donde vivió cuatro años antes de conocer a JRJ), perteneció a la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, fue propuesta como miembro del Comité español en el Congreso Laborista en Washington, secretaria del Comité de Becas para mujeres españolas en EEUU, alquiló pisos amueblados en Madrid para que el autor de Diario de un poeta recién casado no se agobiara con el dinero, abrió la tienda Arte Popular Español, decoró el Parador de Ifach, dio clases en el Senado de Washington, en la Universidad de Maryland…

Y viajó por España e Italia con sus numerosas amigas mientras el poeta se quedaba en casa a lo suyo, y a menudo con las paredes acolchadas, como Proust.

¿Qué hubiese sido de Zenobia sin Juan Ramón Jiménez? Responde Emilia Cortés: «Lo que hubiese querido porque era trabajadora y constante; una mujer con gran curiosidad por infinidad de temas. Creo que habría seguido escribiendo y traduciendo porque el mundo intelectual siempre fue de su interés. El mundo de los negocios le atrajo mucho, a juzgar por todos en los que estuvo inmersa».

¿Qué hubiera sido de JRJ sin Zenobia? «Juan Ramón, el poeta, habría seguido creando pero el resultado no sería el mismo y, sin duda, el equilibrio de su vida también habría sido distinto porque su eje no estaría a su lado. Zenobia fue el eje en la vida y en la obra de Juan Ramón. Y, realmente, ser su eje en el día a día no fue fácil».

Y tanto. Zenobia Camprubí Aymar (1887-1956) escribió sobre Juan Ramón Jiménez (1881-1958): «El mejor momento de Juan Ramón y el más largo de su vida es cuando está trabajando en su obra, completamente olvidado de sí mismo. Nunca es más feliz que cuando está escribiendo, corrigiendo, perfeccionando… Su carácter es con todo diferente en sus temporadas fecundas de lo que es en las áridas. No tiene términos medios, o está muy bien o muy mal (…) Sus defectos principales son el no aceptar casi nunca la responsabilidad de su culpa, por muy insignificante que sea, y la suspicacia para dolerse de cosas insignificantes. Además es muy egoísta (…) En temporadas nerviosas no hace el menor esfuerzo por dominarse y llega a una crueldad increíble». Pero también le reconoce que es de «una generosidad emocionante, moderado en sus gustos y austero en sus costumbres».

Muy pronto empezó Zenobia a escribir y lo hizo a la revista neoyorquina Saint Nicholas: «Tengo ocho años. Mi hermano mayor colecciona vuestra maravillosa revista desde…». Después vendrían miles de cartas, entre otros a Tagore: «Mi marido simpre me ha dicho: ‘No escribas. ¿No ves que Rabindranath Tagore no nos conoce? ¿Qué le va a decir una carta? (…) No le he contado a mi marido que escribo esta carta, porque si usted no me contesta, él se sentirá triste y decepcionado».

También se dirigió a un poeta fundamental del siglo XX, Edgar Lee Masters, con la pretensión de traducir Antología de Spoon River. La lista es interminable: el Nobel irlandés W. B. Yeats, Alfonso Reyes, Santiago Ramón y Cajal, Federico de Onís… Y en un próximo volumen se incluirán cartas a Jiménez Fraud, Ernestina de Champourcin, Max Aub, Ayala, Pau Casals…

El mismo arrojo que demostraba en los negocios lo aplicó en su vida. Baste este ejemplo: se casó con Juan Ramón (en Nueva York) pese a la frontal oposición de su madre, postura nada fácil en la sociedad burguesa de 1916.

El mito dice que Juan Ramón (seis años mayor que ella) se enamoró de su sonrisa a través de una pared del cuarto donde vivía. Luego se vieron en la Residencia de Estudiantes en julio de 1913. Y así hasta 1956. Un periodista sueco les anticipa el 21 de octubre que Juan Ramón ganará el Nobel. Zenobia morirá siete días después tras vencerla un cáncer. «Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio. «Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio [el Nobel]. Su compañía, su ayuda, su inspiración de cuarenta años han hecho posible mi trabajo. Hoy me encuentro sin ella desolado y sin fuerzas».

¿Pudo anular Juan Ramón a Zenobia? Vuelve a responder Emilia Cortés: «No, ni él la anuló ni ella habría permitido ser anulada, no encajaba con su temperamento y manera de ser. Antes de conocer a Juan Ramón, Zenobia ya había hecho muchas cosas: había publicado artículos varios en revistas de Nueva York; había montado una escuela en La Rábida para enseñar a los hijos de los trabajadores; su gran compromiso social la llevó a trabajar para los más desfavorecidos en los Roperos de las Calatravas, Santa Cecilia y Santa Rita; formó parte del Comité Femenino de Higiene Popular y de la Visita Domiciliaria; y exportaba objetos de arte y libros a EE.UU. ¿Hay mayor prueba de su actividad y determinación? ¿Puede una mujer así dejarse anular?».


Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

LiteraturaLa poeta estadounidense Louise GlÃŒck gana el Nobel de Literatura 2020
Nobel de LiteraturaLouise GlÌck: la poesía como salvación en el año menos poético
CulturaJosé Manuel Rodríguez Uribes: "Yo no debo fomentar ni recomendar ir a los toros"

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *